"Pasada la hora"

08.05.2014 18:27

 

  Todos se preocupaban, ya había pasado la hora en la que veían aparecer, detrás del cristal, el gabán de un añil ya desteñido. Siempre se acercaba muy despacio a la puerta, después se escuchaba el chirrido de esta al arrastrarse sobre el piso y entraba el «viejo». Así lo bautizó el milenario Diccionario de sueños. El anciano colocaba en su mesa la taza de café que cada mañana compraba en la cafetería de al lado y con trabajo se sentaba a degustarlo. 
  Comenzaron los murmullos, el momento tan advertido por el Libro mágico había llegado. Se miraban sin decir palabra pero claramente muy turbados.
—¿Y ahora? —preguntó una de las novelas del estante policiaco, siempre con el dejo del suspenso.
—Ahora esperamos —le respondió Hamlet dominado como siempre por su contradictorio estado de ánimo.
—¡Eso no puede ser! Algo debemos hacer —ese fue un grito unánime desde el área de los infanto-juveniles.
  Incluso algunas novelas de aventuras de las más leídas comenzaron a remover sus repisas.
—Les pido calma a todos, y que pensemos —se escuchó la voz de Sueño de la habitación roja, una de las novelas más longevas de las coleccionadas por el «viejo». Lo decía con la tradicional calma de las antiguas culturas chinas, pero fue interrumpido por el chirrido de la puerta, que obligó a todos los libros a voltear la mirada hacia allí.
  Vieron entrar a una mujer joven que lo miraba todo. Después entraron dos hombres.
—Esta es la biblioteca de su abuelo. Como puede ver es bastante vieja, y le proponemos que nos la venda —un pequeño silencio que puso aún más en vilo a todos los libros—. Piensa que podrá hacerse cargo.
—Por supuesto, este es el gran tesoro de mi abuelo y no tiene precio.
  Todos los libros se alegraron: solo debían adaptarse al método de la nueva bibliotecaria, la nieta del «viejo», al que seguro extrañarían muchísimo.
  O serían vendidos para vivir en  una librería, y después alguien compraría a alguno de ellos para el cual su futuro sería impredecible.