"Mis amigos: los gnomos", M.C.A.

03.06.2013 09:27

Se despertó cuando su mamá le cantaba el cumpleaños feliz, le traía una bandeja con un desayuno exquisito y una caja con un gran moño azul, con la muñeca que tanto deseaba.

- Después del almuerzo daremos un paseo – le anticipó la madre.

- A la biblioteca, vayamos a la biblioteca- pidió la niña.

Ya listas las dos, inician el paseo planeado.

Al llegar, las recibe una señora, la bibliotecaria, que luce unas gruesas gafas y una sonrisa contagiosa. Les indica el sector de libros infantiles y continúa con sus tareas.

La mamá también se dispone a leer, un abultado tomo de historia

La niña duda, ante la montaña de libros a su alcance y escoge cinco al azar.

Comienza por el más pequeño, que lee con esmero y luego fija su atención en el libro más grande. Lo acomoda frente a ella y al abrirlo se encuentra con un gnomo, que la saluda con su mano. Ante la sorpresa, la niña se queda pasmada y lo escucha felicitarla por su cumpleaños.

- ¿Cómo sabes que hoy es mi cumpleaños? – le interroga la niña.

- Nosotros sabemos todo de ti. Sabemos que eres buena, estudiosa, obediente.

Te elegimos por tus cualidades – le dice el gnomo.

-¿A mí…Y para qué cosa? –

-Te lo explicaré y lo entenderás. Nosotros somos seres mágicos creados por la naturaleza, para protegerla y seleccionamos a las personas que nos puedan ayudar, en esta tarea que día a día, se nos hace tan difícil debido a la irresponsabilidad de la gente. Lo podrás comprobar, por ejemplo, en las playas, en los parques, en las calles, cuando veas como dejan esparcidos toda clase de residuos: botellas y bolsas de plástico, pilas consumidas, colillas de cigarrillos… Y muchas cosas más-.

- Tienes razón, ya lo noté en nuestras últimas vacaciones, cuando intentaba hacer castillitos de arena – recuerda la niña.

- A pesar de que somos muchos y nos dividimos las tareas, no alcanzamos.

Los cuatro elementos de la naturaleza tienen sus grupos guardianes. El agua: las sirenas, las ondinas y las nereidas; el fuego: las salamandras; el aire: las sílfides; la tierra: los elfos, los gnomos. .. Seguramente, habrás notado que en muchos jardines, colocan figuras de enanos para protegerlos - le aclara el nuevo amigo.

-Mi abuela tiene varios en su jardín y las flores, son las más bonitas del barrio.

Todos los días riega, limpia el suelo y jamás permite que ninguna basura contamine la tierra – Pero… ¿Qué podría hacer yo?

- Lograrás cooperar, si has comprendido la importancia de cuidar a la madre naturaleza, que tanta vida y belleza nos regala. Podrías comentarles a tus compañeros de la escuela, a tus primos, a tus amiguitos, a tus vecinos, incluyendo a las personas mayores, los beneficios que conseguiríamos con ser cuidadosos y salvar nuestro medio ambiente. Evitar el derroche de agua, reciclar la basura, frenar el uso de aerosoles, sembrar árboles, prevenir la destrucción de los bosques, ahorrar energía eléctrica…- enumeró el gnomo y respiró profundo.

- Te prometo que cumpliré con tu pedido y desde ahora seré más prudente.

No dejaré la canilla abierta mientras me cepillo los dientes, le pondré todos los días agua fresca a las plantas de mi balcón, arrojaré los papeles en el cesto y mantendré limpia mi habitación, apagaré las luces cuando no sean necesarias. Cuando juegue en la plaza, en la escuela o en casa, todo lo que le pueda causar daño a la naturaleza, yo lo voy a impedir y… -

La caricia de la mamá, que con voz suave le dice que despierte pues ya es hora de marcharse, interrumpe el cuchicheo de la niña con el gnomo.

- No estaba durmiendo, mamá – protesta la niña. Estaba hablando con un gnomo…

- Seguro que has soñado. ¿Me contarás tu sueño? – Le propone la madre, mientras le da un beso sobre la nariz.

La niña la abraza y como si fuera un secreto, le confiesa: - ¡Eso es lo que me ha pedido el gnomo, que se lo diga a todos! -

-Espera, primero dejemos los libros en su lugar y luego, en camino, me relatarás la charla –

La niña se apresura a tomar el libro más grande, espía dentro y vuelve a ver a su amiguito, que a modo de despedida, le guiña un ojo.