"La que regresó de Orión", Molu

24.01.2014 14:49

La nave no era pequeña, medía medio kilómetro de diámetro en la base y la mitad de altura al cono central, pero a un lado de ese interminable cinturón que se extendía en ambas direcciones hasta donde se perdía la vista, parecía insignificante. La nave había demorado medio año en encontrar un angosto pasaje, y en este tiempo había examinado la colosal superficie como para saberla desabitada e inactiva. No perdió tiempo calculando la extensión del cinturón de metal pues de inmediato la supo una distancia absurda, en el límite de la lógica misma, tan gigantesca como para no poder imaginarla. Del otro lado estaban los primeros cúmulos de Orión, el lugar hacia donde se dirigía con calcada tesitura humana. Bajó el cono hasta casi rozar el borde de la increíble estructura en una maniobra que pretendía proteger la circunferencia de la base, que era donde se centralizaba la propulsión y el almacenamiento de energía, y cruzó.

Cuando pasó al otro lado se alejó acelerando. Había demorado poco más de cinco siglos en llegar hasta ahí y tenía el cálculo de su trayectoria anticipadamente planificado, revisado, corregido, reconfigurado, innumerables veces. Enfrentó la base hacía su destino y comenzó a brillar a medida que aumentaba la velocidad.

Al mismo tiempo que el espacio se doblaba sobre el cono blanco y resplandeciente, algo se activaba en el pasaje del cinturón. Otra inteligencia muerta, que envió un breve mensaje hacia el centro de las estrellas más viejas, que brillaban como dos soles azules sobre la interminable superficie de metal, a pesar de encontrarse a una distancia impensable en la lejanía del espacio.

 

 

-Dice llamarse Ya Vel 2.0.

-¿Dice llamarse? ¿No era una máquina?

-Exacto. Su mente cree ser lo más evolucionado de la raza que la creó. Ha viajado a través del espacio durante mucho tiempo para contactarnos. Espera encontrar en nosotros ciertas respuestas… Y cree que tiene conciencia.

-Increíble... El señor Asdorod...

-Ha dicho que el asunto no es de su incumbencia. Lo han delegado hasta usted.

-¿Y yo no puedo delegarlo?

-Me temo que no. Somos el final de la cadena.

-¿Y qué es lo que quiere saber esta máquina pensante? Entiendo el concepto de la inteligencia artificial, y a pesar de que los numerosos intentos en poco han quedado, la acepto. Lo que no entiendo es una máquina que por voluntad propia, sin seguir una orden, se pierde en lo profundo de las distancias siderales entre cúmulos para contactar con la siguiente civilización.

-Ha atravesado el viejo cinturón de Daviria.

-Esa ruina ya no sirve, como tampoco el objeto para el cual fue construido.

-Pero los sistemas automáticos la han detectado hace un tiempo. Hoy, hasta nosotros ha llegado.

-El cinturón de Daviria nos retuvo mucho tiempo, ahora nos da una utilidad insospechada. Ya no sirve para contener.

-No desde que los ejércitos de Uzhord levantaron el velo del que se sentaba en el centro y destruyeron su poder.

-Ese cinturón ya no retiene a nadie.

-¿Eso puede ser un problema?

-Pensamos que no había nada en la inmensidad del otro lado. Ahora ha llegado esta nave. No sabemos si es la avanzadilla de un ejército galáctico.

-Nuestros ingenios la han indagado, sabemos que no tiene la capacidad de mentir.

-Eso es muy conveniente...

-Sí, señor. Pero déjeme decirle que no hay de que preocuparse, Ya Vel es lo queda de una civilización muerta.

-¿Cómo dice?

-Eso. Es tal vez lo poco que queda de una civilización que apenas alcanzó el espacio cuando fue destruida por una catástrofe cósmica de las que una de su grado de evolución no está capacitada de eludir. Digamos que justo en el momento en el que alcanzaban la tecnología para viajar por las enormes distancias que separan los cúmulos estelares, un suceso celestial referido a los movimientos irregulares de los planetas cuando son afectados por excéntricas gravedades, terminó con la mayor parte de la vida del planeta.

-Sea específico.

-Un meteorito bastante importante chocó con el planeta y extinguió ocho de cada diez seres vivos, y a la totalidad de la especie que fabricó la nave.

-Pero tuvieron tiempo de fabricarla...

-Ya estaba a medio construir. Se buscaría con ella explorar el espacio. Una vez se supo de lo ineludible del fin, se la equipó con una mente artificial avanzada, capacitada para seguir evolucionando por si misma y superar con avances técnicos las dificultades del largo viaje.

-¿No intentaron tripularla?

-No les dio el tiempo. Cuatro naves como la Ya Vel 2.0 fueron lanzadas a diferentes lugares del cosmos.

-¿A lugares preestablecidos?

-Sí, pero elegidos más que nada por preceptos mitológicos.

-Pudieron haber dado con cualquiera.

-Sí, con cualquiera...

-Sabemos si los Sethen han hecho contacto.

-No lo creemos. Lo Sethen la hubieran destruido.

-Ya los destruiremos a ellos nosotros.

-Algún día.

-La batalla ha sido cruenta en Yigor. Casi abren una brecha en Duplanak. Perdimos dos racimos en mantener la nebulosa cerrada. No son tiempos para contactos con remanentes de civilizaciones extintas hace eones. El tiempo que la nave haya demorado en llegar hasta aquí hay que multiplicarlo por cuatro ceros para entender el tiempo que ha pasado en su mundo muerto. Nada hubiéramos podido hacer por ellos. ¿No podemos retrasar un tiempo este asunto?

-La intención de la nave es proseguir su camino.

-¿Ha dicho que buscaba información? ¿Qué tipo de información?

-Bueno... supongo que toda la que no podrá obtener de nosotros.

-¿A qué se refiere?

-A que se hace las mismas preguntas que nosotros. Para qué, por qué, cuándo, cómo. No se usted, señor, pero yo no creo haya nadie capacitado para responder estas interrogantes.

-Ha dicho que sabemos que la nave no puede mentir.

-Esto es cierto. Ha acumulado todo el conocimiento de la raza que la fabricó, lo ha almacenado como el tesoro más preciado de la galaxia, luego ha venido hasta aquí, cumpliendo lo que cree que es la razón de su existencia, continuar aprendiendo.

-Lo noto propenso a cierta simpatía. Así es como los Sethen han igualado la guerra.

-No, señor. ¿Desea destruirla?

-¿Usted qué me sugiere?

-Sugiero no la retenga, señor. Déjela que continué su camino.

-Que lo haga, pero no en el sentido de los mundos de la nebulosa. Envíenla de regreso al lugar del que ha venido.

 

La nave Ya Vel 2.0 disminuyó la velocidad al atravesar el último de los asteroides. Los censores detectaron el mundo azul que lentamente rotaba delante. Los tiempos del cosmos se habían movido en torno a ella, tanto que aunque el viaje había demorado mil quinientos años ida y vuelta, en el planeta habían transcurrido sesenta y cinco millones. Ya no reconoció el mundo que le había dado vida. Los continentes se habían movido, nuevas tierras se habían levantado donde las viejas se habían hundido. Medio planeta se hallaba congelado. Nuevas especies poblaban la totalidad del globo.

Entonces ocurrieron dos hechos afortunados. Casi al mismo tiempo, la nave detectó nueva vida, nueva civilización en la tierra, y tuvo una revelación cósmica, una especie de epifanía. Su objetivo había cambiado. No había nada nuevo por conocer en el universo, sólo versiones repetidas de acontecimientos del pasado. Así, debería de aquí en adelante encontrarle sentido práctico a todo el conocimiento que había acumulado.

Y entonces, Ya Vel descendió sobre el mundo.