"La Claudiona Rivas", Shelomit

18.05.2013 20:19

La Claudiona Rivas es una vieja grandísima, pelo crespo, medio cano, algo se asemeja a la Tongolele, da clases en una escuela comunitaria y vende contratos falsos a maestros principiantes que hacen lo que sea por un trabajo. Ha sido denunciada varias veces por cobrar fuertes sumas por contratos inexistentes y nadie le dice nada. Se dice médium la citada señora, de manera que son muchas las personas que le visitan en su domicilio ya sea para que les lea el mazo del tarot, además de limpias, con su respectiva somatada con chilca y ahumada con puros de tabaco barato y hediondo. “Yo te conjuro puro, en el nombre de Satanás, Luzbel y Lucifer. Alfiler, alfiler, por las virtudes que tú tienes, las de tu amigo Diego, poder hacer que fulana de tal sienta amor y desesperación por mí. Niños lloren, perros ladren, gatos maúllen. Santa María, reina de maravillas, que en la ciudad de Mangles no haya caballero que no quebrantes. Así como venciste el corazón de tu padre y de tu madre, fulana de tal, y aunque le pongan agua al diablo se ha de desesperar por mí”. Después que la persona ha recitado la “Oración del puro”, se le hace fumar muchos puros de tabaco viejo y de horrible sabor. También hay otro procedimiento en el cual se hace que la persona se pase por el cuerpo un huevo de gallina, frotándoselo para extraer las malas vibras, luego se lleva el huevo dentro de un vaso con agua, y se deja tres días en la orilla de un río, luego al cuarto día por la mañana debe irse a verificar el vaso y el huevo. Si el agua burbujea, esto es, se torna efervescente, es signo que la persona está embrujada. A veces el agua y el huevo se tornan negros y la yema se llena de sangre, es señal de enfermedad puesta por un brujo poderoso, y no tiene cura, más que dándole al brujo una fuerte suma de dinero, o deshaciendo el hechizo, o amarre que le fue impuesto a la persona. También hay un ritual en el cual se degolla un gato negro, se le mete el nombre completo de la persona deseada, luego se entierra el cadáver, y esa persona del nombre escrito dentro del cadáver del gato se enamora perdidamente de quien realizó el hechizo. Hay otro en el cual al gato se le llena de papel los agujeros de los ojos, los esfínteres y cualquier agujero por donde se pueda vaciar sangre, se le entierra un viernes de luna llena en un terreno baldío. Al siguiente viernes de luna llena se vuelve a las doce de la noche, con la posibilidad de hallarse un demonio, o un duende guardián en el lugar donde se enterró el animal, en cuya tumba nacerá un árbol, se dice que si se logra convencer al demonio o al duende guardián, uno puede tomar de los frutos del árbol del cadáver, que son unas pequeñas semillas, que al ser comidas, o deshechas en las manos y esparcidas el polvo sobre el cuerpo, producen invisibilidad. Hay otra forma de hacerse invisible, siempre utilizando un gato, solamente que esta vez el gato es degollado y metido en un caldero hirviendo, al tiempo que se recita el conjuro “Con la clavícula de Salomón”, del libro infernal. Al deshacerse la piel del gato en el caldero solamente quedaran los huesos limpios y blancos, inmaculados, estos se morderán uno a uno frente a un espejo, hasta hallar el hueso de invisibilidad de los gatos.

La oración de las siete palabras, para la gente atemorizada de espíritu, siete espíritus y siete montes y agua de colonia siete machos para los desmayos, meterle un áspid en el estómago a un enemigo, un sapo en la panza, Tierra del Perro Rastreador para ahuyentar enemigos, agua de rosas y limones en cruz con incienso y mirra para traer clientes a los negocios, el llama-llama y el venga- venga, escobas al revés para que se vaya alguien no deseado, todos estos conjuros son chicos, según ella dice, comparados con su don de la mediumnidad.

 

Entra en trance y sus ojos se desorbitan, de su boca brota espuma, se contorsiona como una serpiente, su voz se torna completamente hombruna y es capaz de levantar cosas como roperos viejos llenos de cosas en ese momento, entre otras cosas. Se acerca a la mesa y toma la ofrenda, una botella de ron blanco que bebe de un solo golpe, para luego devorar maíz, mucho maíz crudo que le es a su vez ofrendado. Luego dice algo raro, como:

“¿Quién ha osado despertar al espíritu del rey Salomón?” “¿Qué me quieren preguntar?”.

Algo de cierto tendrán sus vaticinios, pues la gente sigue yendo a verla.

En una ocasión fuimos con unos amigos a beber cervezas a una gasolinera, y uno de los que nos acompañaban se puso insolente, de manera que alguien llamó a la policía, cuando los policías aparecieron, nosotros no pudimos determinar el paradero del amigo que había provocado bochinches, de manera que los que nos quedamos fuimos molestados por los agentes un buen rato, y hasta amenazaron con llevarnos a la comisaría, no sé si en broma, no sé si de verdad, pero nos engrilletaron y nos tuvieron así uno contra el otro por mucho tiempo, hasta que se hubieron burlado lo suficiente de nuestras caras de contrariedad.

Momentos más tarde encontramos al amigo que se había desaparecido, y al preguntarle, nos dijo que había utilizado un conjuro de invisibilidad que aprendiera con un viejo chamán que había conocido tiempo atrás. Después de algunas cervezas más nos dio que él tenía la potestad de convertirse en hormiga, en cerdo, y en lechuza, como los güines ancestrales, cuyo nombre, según dicen, no se puede pronunciar tres veces seguidas, ya que es invocarlos. Este hombre parecía un güin. A veces, cuando íbamos por la calle, se arrodillaba en un camino en cruz y pedía que la aventura nos guiara a la vida y no a la perdición. Nos contó de su devoción al culto de las siete potencias africanas. Eleguá, Yemaliá, Ogún, Ochún, Orulá, Obatalá, Changó. Se me habían quedado por las canciones de Pedro Infante y Celia Cruz, y por un estudio esotérico que yo realicé sobre estos yorubas. Nos contó de la ocasión en que los siete protectores le habían propuesto sacrificar a su hijo, y que él lo había llevado obedientemente, y los protectores les perdonaron la vida y los gratificaron por su fidelidad, lo cual me hizo recordar la historia de Abraham con su hijo Isaac, y en verdad la familia de este hombre era muy protestante, todos menos él. A Su vez nos contó de una ocasión en que la Llorona le había querido perder, para llevarse a su hermano menor en un bosque silencioso y solo. Nosotros le tomamos por timador, para mí que se había subido a un poste la noche que desapareció de la policía. Todos nos estuvimos burlando de sus historias hasta una noche que se encontró en una gasolinera una cascabel en un jardín improvisado enfrente del negocio, recuerdo que se inyectó los dientes del animal en las venas, luego le arranco la cabeza de una mordida, y de su boca emergió una baba llena de sangre negra, además de espuma, sus ojos se veían aterrorizados, cayó al piso convulsionando, luego se quedó quieto, y unos segundos después se levantó de golpe. Había que decirlo, se gano nuestro respeto haciendo eso que nosotros solamente habíamos visto hacer a los perros y las musarañas, pero yo aún dudaba, ya que los yoguis y Brahmanes hindú hacen eso cuando están en trance, la verdad es como dicen, no hay que creer ni dejar de creer.