"Estación de transporte", R.J.S.

03.10.2013 16:01

 

 

Marcelo Laverson miró una vez mas el agreste lugar que se hallaba ante el. Un enorme paisaje rocoso, con montañas hasta donde se perdía la vista. A sus espaldas a unos 3 kilómetros, se encontraba un enorme océano color marrón. Realmente, ya no encontraba tan fantástico el paisaje del cuarto planeta llamado Cignus 3 que giraba en torno a una estrella roja.

Miró el cielo violáceo-azulado tratando de entender como las cosas podían salir tan mal a veces a pesar de los años de planeamiento, pruebas y análisis.

Su mente lo llevó de vuelta hacia atrás, hacia el comienzo de todo.

Hubo dos descubrimientos fortuitos que en el año 2156 que cambiaron el rumbo de la humanidad.

Uno lo hizo el premio Nóbel de física Albert McKansey con su teoría de la compresión espacio-tiempo artificialmente inducida. La otra fue idea Enrico Merfi quien logró enviar una partícula positrón en forma dirigida hasta la luna, sin que colisionase con un electrón. Esta fue la base del proyecto “Paseo”.

La idea era simple: En teoría, se podía convertir en energía un objeto y enviarlo a través de una curvatura en el espacio tiempo hacia un planeta distante y volver a reensamblar cada átomo en su lugar en el destino. Esto podría lanzar al hombre a lugares donde “jamás había llegado nadie” en cuestión de minutos sin necesidad de enormes naves espaciales, ni viajes largos y agotadores para la tripulación.

Pasaron cinco años hasta que el prototipo del transportador estuvo listo y operativo. Esa era

solo la primera parte del plan, ya que para lograr traer de vuelta el objeto enviado, en el lugar de destino debía haber otro equipo similar.

Luego de perfeccionar la técnica de transportación molecular se decidió enviar un grupo de astronautas a un planeta lejano. Se eligió Cignus 3 por poseer una atmósfera similar a la terrestre en composición y densidad.

Los astronautas elegidos fueron el especialista en física molecular Vladimir Pietrov, la doctora en medicina Gabrielle Dironais y el ingeniero Marcelo Laverson.

Se enviaron al planeta las piezas y componentes junto una cuadrilla de robots encargados de ensamblar la estación de reenvío para que los astronautas pudieran volver a la tierra. Sin ella quedarían varados sin posibilidad de rescate. También se enviaron holocamaras automáticas, alimentos, suministros médicos y gran cantidad de elementos de supervivencia, ya el grupo tenia pensado pasar varios días explorando.

Los preparativos estuvieron listos para octubre del 2159, se realizaron las pruebas de rutina y los saltos de prueba fueron perfectos. El gran momento había llegado.

Los astronautas permanecían sentados en la cámara de transporte esperando la secuencia de lanzamiento.

La voz del controlador de vuelo sonó en los auriculares de los astronautas.

- Todos los sistemas en verde equipo Cignus...sus signos vitales son estables. Lanzamiento en 10 segundos

- Enterado control .Transpórtame scotty - bromeó Pietrov por enésima vez - mientras revisaba los cierres del casco.

- Dironais rió entre dientes- la especialista en medicina parecía nerviosa -caballeros aquí vamos.

- En realidad me estoy arrepintiendo un poco, estoy a tiempo de cambiar de opinion? - pregunto Laverson.

Cuando el zumbido de las bobinas cuánticas inundó la habitación se produjo un silencio nervioso. Era algo

normal pero a los astronautas le causaba nerviosismo y no era para menos. Sus átomos estaban a punto de ser desintegrados, enviados a través del espacio y reensambladas en un planeta a millones de años luz.

Cuando sus moléculas fueron separadas en elementos simples solo notaron un leve cosquilleo en la piel.

En ese instante, a cientos de años luz de la tierra, un meteorito del tamaño de un edificio de dos pisos colisionó a varios kilómetros del punto de transporte con consecuencias devastadoras.

La magnitud del impacto provoco daños severos en los delicados circuitos de la estación. La lluvia de polvo y piedras destruyeron los receptores de retícula de blanco cuando los astronautas se rematerializaban.

Laverson abrió los ojos y miro a su alrededor. Estaba en la estación Mckansey en Cignus 3, eso era seguro, pero la cámara de transporte estaba arruinada. Todas las consolas estaban apagadas y cubiertas de polvo. Los sillones de sus compañeros estaban vacíos.

- Control de misión me copian? -dijo a través de los auriculares del traje mientras realizaba una revision

.de su estado físico mediante el autodoc instalado en su muñeca derecha. Según el aparato, todas sus funciones orgánicas eran normales.

- Dironais, Pietrov, me escuchan?, cambio...- no captó nada, su equipo de comunicación estaba mudo.

Se puso de pie tambaleante buscando la salida del cuarto de transporte. Abrió la compuerta en forma manual y entro a la pequeña sala de control del hábitat, el lugar era un desastre. Cajas con raciones, piezas de equipo, herramientas, todo estaba esparcido por el piso. el lugar estaba desierto y tenia el aspecto de

estar abandonado hacia tiempo.

Todavía confuso buscó la exclusa que comunicaba con el exterior. El panel de control y la pantalla indicadora estaban apagados por falta de energía pero había un control manual debajo de este. A pesar de su estado, el entrenamiento del astronauta pudo mas logrando salir al exterior.

El resplandor violáceo del cielo lo cegó momentáneamente, cuando sus ojos se adaptaron pudo ver las torres de comunicación derribadas, un par convertidores de energía oxidados y gran cantidad de cajas de componentes esparcidas en derredor y cubiertos de tierra.

Un destello metálico a su derecha le llamo la atención, a través de las nubes de polvo levantadas por el viento.

Caminó hacia la fuente del reflejo... era una gran placa de metal sobre una columna de mármol. Estaba gastada por la erosión pero aun era legible debido a que el metal con que estaba hecha era inmune a la corrosión.

AQUÍ SE REALIZO LA ULTIMA PRUEBA DE TRANSPORTE MOLECULAR. HACE 200 AÑOS.

LOS ASTRONAUTAS DIRONAIS, LAVERSON Y PIETROV DIERON SUS VIDAS.

SERAN RECORDADOS. DESCANSEN EN PAZ

(Placa colocada por los astronautas de la primera nave con propulsión Takionica, octubre 2359)