"El fuerte mágico", OMG

24.07.2013 15:04

Cómo imaginarme que al arrancar dos de esas hermosas flores silvestres, las únicas en todo el bosque que lograron, al menos un poco, que no pensara en ella; perturbaría el descanso de tan agraciados seres. Seis bellas hadas aletearon al instante a mí alrededor logrando hacerme detener impresionado.

—¿Por qué lo hiciste?

—Solo separé las flores de su tallo… —respondí con voz tímida, e inconscientemente estiré mi mano con la intención de reponerlas.

—No es necesario —dijeron todas al unísono, sin dejar de girar en un espacio cada vez más reducido a mi alrededor—, y no te hablamos de la flor —concluyó la que estaba frente a mi cara.

—¿Entonces?

—Entonces; pues que esa muchacha que lloraba mientras tú te alejabas…

—¿Lloraba? —la interrumpí.

—Sí, y con mucho dolor.

—Pero ella exigió que la dejara.

Me estaba ya adaptando al movimiento de esas preciosas doncellas que no cesaban de girar a mí alrededor. Sus cuerpos cambiaban de color o tamaño, según se acercaban o alejaban de mí, en realidad comenzaba a disfrutar de una belleza solo posible en un mundo de hadas.

—Sí, te pidió que alejaras porque nuestro castigo estaba a punto de cumplirse; y prefirió asumirlo sola.

—¿Castigo? ¿De ustedes?

—Durante siglos ella vivó con nosotras en el fuerte mágico que heredamos en este bosque con su parte sagrada —todas dejaron de volar y se sentaron a mí alrededor—. La primera vez que violaste nuestro mundo; cuando sofocado después de una larga carrera a caballo, te lanzaste en ese río que fluye frente a nosotros; ella, de manera instantánea se enamoró de ti.

Logré sentarme en una roca grande ubicada a mi lado para seguir escuchando:

—Hablamos mucho, y tratamos de convencerla para que no nos dejara, pero siempre, o casi siempre, el amor nos vence —concluyó la hermosa hada—. Y ella corrió a tus brazos.

—Pero en realidad nos amamos…

—Entre todas —me interrumpió—, decidimos darle un tiempo; pero no nos oyó. Y hoy se cumple el hechizo: ella será una bruja que vivirá muy lejos, y tú…

De pronto todas comenzaron a revolotear al mismo tiempo que hacían gestos de reverencia; y me di cuenta que se inclinaban ante la Hada Madre. Moviendo muy despacio las alas esta se acercó al grupo; con un gesto separó a las seis bellas damas que no habían dejado de sorprenderme y les dijo:

—Volvió a vencer el amor mis niñas.

Esa frase hizo que me levantara de la piedra bruscamente. La Hada Madre también muy despacio y suave se dirigió a mí:

—Regresa a tu casa. Ámala mucho y sé feliz con ella.

Reaccioné sentándome nuevamente ¿Cómo había permitido dejar que esa mágica historia de hadas y hechiceras al mismo tiempo, me dominara? Tenía que volver en mí, por qué la había dejado.

Pero tan rápido como yo reaccionaron las seis hadas; todas dejaron de batir sus alas y cayeron desplomadas al piso.

—¿Cómo puede ser eso? —preguntó una de ellas.

—Esas dos flores separadas por él del ramillete silvestre —comenzó a decir la Hada Madre—, eran la clave del castigo, mientras ellas crecieran se fortalecía la puerta de nuestro fuerte, y el castigo sería eterno. Ella: una bruja, y él: formaría parte de ese río infinito que los unió una vez —volvió a mirarme—. Sean muy felices.

Y con un gesto indicó a sus hijas que la siguieran al interior del fuerte mágico.