"El Brujo Indio", March

11.09.2013 09:47

Un bar, en la profunda noche, se oyó una extraña conversación entre dos hombres. Uno de ellos, en el frenesí del alcohol, gritó:

 

¡Me siento como un elefante atrapado en un cenicero!

 

¿Es que nadie se da cuenta, que mi cigarrillo se consume como mi vida?

 

¡No puedo escapar!

 

Un hombre de rasgos indios, se quedó mirando.

 

-¿Te das cuenta de lo que acabas de decir?

 

Un elefante atrapado en un cenicero.- interesante…

 

El primer hombre dijo:

 

-¿Qué hay de interesante? –su cara reflejaba mil noches, de alcohol.

 

-Mira, hace años que no hago esto, pero veo bondad en tu mirada, la mirada a veces es ciega. Te voy a ayudar. –El viejo indio pensó unos instantes.- Ahora

vete a casa, antes de dormir, pronuncia la frase unas cuantas veces, como un Mantra, duerme; mañana me cuentas.

 

El hombre se fue a casa, en su cama pronunció repetidamente: Un elefante en un cenicero, un elefante en un cenicer….

 

Esa noche tuvo un sueño muy vivido: soñó que era un majestuoso elefante que se paseaba por la selva, en libertad desconocida, libertad de la conciencia,

un estado primigenio de comunión con la naturaleza; en un momento determinado del sueño se encontró preso; intuía quien lo apresaba, pero solo tenía esta

sensación en un inmenso cenicero. Se despertó sobresaltado, sintió temor en los primeros segundos de vigilia, cuando estas en la frontera del sueño y el

despertar. Encendió un cigarrillo, mirando el cenicero que le regalaron. Se sentía aturdido.

 

La noche siguiente fue al bar, se encontró con el indio. Este le hizo un gesto para que se sentara. El local estaba en penumbra, casi vacío.

 

-¿Has soñado? - Preguntó.

 

-Sí. Como nunca había soñado, realmente sentía ser un elefante, no hay palabras para describirlo, solo….

 

-¿Qué? –los ojos del indio brillaban inescrutables.

 

-Libertad.

 

-¿Qué era lo que te apresó?

 

-Supongo que el cenicero, ¿no?

 

-No hagas suposiciones, siente.

 

-no comprendo.

 

Se produjo silencio, que duró unos instantes, que contenía una magia intrínseca.

 

-Dejemos un momento el sueño; vamos al mundo del pensamiento, al mundo de las palabras. Un elefante es un animal grande, con una gran fuerza, eso nos dice

la lógica ¿verdad?

 

-Sí.

 

-La razón, ¿cómo un elefante puede estar preso en un cenicero?

 

-Lo sentí.

 

-¡Eso es lo que sentiste! Sentiste un momento de mucha exaltación; mi cultura antiguamente, asignaba un animal a cada ser humano; tu animal ¡elefante!,

siéntete afortunado de poseer su fuerza, ahora te toca lidiar con el obstáculo.

 

-¿El cenicero?

 

-Eso es simbología, pero los símbolos están muy enraizados en la mente humana. Así que lo usaré para sanarte. Sabes, me gustó mucho cuando gritaste la frase

en sí.

 

-¿Porque?

 

-Porque daré la vuelta, escucha: Un cenicero pegado en un elefante. Tienes un problema. ¿Qué hacer?

 

El hombre asombrado por la habilidad del indio, dijo:

 

-Usare mi trompa para lanzar lejos ese cenicero, que tanto tiempo me ha causado sufrimiento.