"Despedida", Colibrí

14.10.2013 10:07

14 de febrero

Mi amor:

 

No necesito recordarte que nos sobran motivos para estar juntos. Sé que alientas esperanzas, porque desconoces mi verdad, esa que no he tenido valor para contártela. No es necesario que continuemos martirizándonos. No sabes cómo me hieren tus reproches. Te pido que olvides por unos instantes las protestas y evoques los momentos de felicidad que vivimos cuando la sangre, ansiosa nos recorría el cuerpo, estremeciéndonos hasta las más recónditas de las fibras. Aquel apetito desordenado y vehemente que sentíamos, la pasión de los besos apurados, temerosos, que nos dábamos, como si estuviéramos robándole al viento los secretos, jamás podremos borrarlo de la memoria. A veces pienso que estábamos hechizados. Nada nos hacía reflexionar, ni nos detenía. El deseo nos opacaba a la cordura. Éramos una hoguera insaciable en el sexo. Ese sentimiento intenso que poníamos en cada caricia nunca los olvidaré, mucho menos el suave roce de tus labios en mis senos, y cuando descendías por mi vientre, me parecía que de un momento a otro fuera a escapárseme la vida. Era mutua la adicción, y desmedido el tiempo. La ternura y la energía que nos prodigábamos en cada amanecer, a veces en medio de situaciones difíciles a las que apenas encontrábamos solución, nadie podrá hurtárnosla. Nunca intentamos escapar el uno del otro. Solo el estar juntos nos daba motivos para mimarnos y estallar de placer. Nuestro insaciable apetito sexual era un campo de fuerza que nos energizaba el alma. ¡Cuánto me excitaba tu galanteo! Me provocabas con la mirada y yo reía nerviosa e impaciente por volverte a tener. Tus ojos nunca mintieron.

Ahora me acusas de haberte abandonado, sin embargo cuando recibas esta carta, sé que llorarás de tristeza. Es posible que no lo soportes, pero es mejor así. Me he negado a que vinieras a este apartado sanatorio porque no quiero que contemples mi figura cadavérica, arruinada por los sueros citostáticos y los demás medicamentos. Te suplico que me recuerdes con alegría… Discúlpame, me falta el aire, no puedo continuar…

Seguiré siendo tuya hasta después de la muerte.

Sara