"Amor en el servicio militar", La Agüelita

16.02.2014 19:33

Para una chica muy especial,
que envuelve con su luz
a quienes la rodean.

Querida Divina Providencia:
    ¿Cuándo estaré junto a mi chica?... ¿Cuándo?

Inquietud…
calma tensa…
Todo un pasaje insospechado
alrededor de aquel lúgubre lugar;
un vivero…
árboles jóvenes,
replantados unos meses atrás…

    Un día, a mediados de Julio, comenzó a notarse una suave brisa, que endulzaba el aire, que envolvía los campos. Era una delicia sentirla juguetear entre las hojas de aquellos árboles, allí alineados.
    Un joven almendro fue presa de aquel encanto, sintió como temblaban sus raíces, como de savia nueva se iba llenando.
    Fascinado, inmerso en mil preguntas, profundizó en el saber de sus allegados: “ Es brisa que viene del Norte, aire que viene del campo, de un lugar misterioso y lejano “.
    No podía olvidarla, era su vida, era su encanto, y cuando no estaba con él, cerraba los ojos, y entre arrumacos… soñaba con sentirla otra vez, en ese lugar, ahora lejano.
    Una noche brilló en el cielo purísimo una estrella, dedicando al almendro su dulce canto:

No sufras más, mi amor
que ella te estará esperando;
dicen que el Dios de la naturaleza
te ha de mandar allí replantado.

- ¿Cuándo será?... dímelo tú, cielo santo, que las horas son días, y los días son años.
- Será poco antes del mes de marzo.

Y allí se quedó el almendro,
soñando con ser replantado,
y sentir la fragancia de aquella brisa…
por siempre… allá a su lado.