Xicilona

DEDICADO A LAS QUE ESTUVIERON EN PLAYA DE ARO (OCTUBRE 2014)

SANDRA ROURA, PALOMA SÁNCHEZ, ANNA MARIA MARTÍN, ROSA CANTOS, ANDREA FLORES Y NÚRIA INGLÉS

ASÍ COMO A XICILONA Y A MARIANA, LA DOYRENSE PRINCIPAL

Me costaba dormir. No era porque la cama tuviera el colchón rígido, ya que lo mismo sucede con los dos míos puesto que dicen que va muy bien para la espalda. No, era la sensación de que no estábamos Mónica y yo solas en la habitación 24 del Hotel Tour Caleta Palace.

Antes de que ella se durmiera, después de haber estado en la conferencia de Aromaterapía, justo cuando la voluntaria Nuria y Pollito se marcharon, se lo dije muy clarito: "Hay una presencia en esta habitación y da miedito". No me hizo caso. Ni siquiera estoy segura de que me entendiera. No importa, porque Mariana sí que la había detectado.

Mariana, la Doyrense principal, que no se puede contar entre los seres humanos porque no lo es, estaba muy tranquila, pese a esa invasión espectral. ¿O tal vez las invasoras éramos nosotras? A fin de cuentas... ¿no estaba allí el espíritu antes de que nosotras nos instalásemos para pasar el fin de semana?

Hubo un momento que incluso me daba pánico ir al lavabo. Allí la sensación de que alguien me estaba mirando era mucho mayor. Sí, allí, desde el espejo me observaban. Estaba segura.

Era ya bastante entrada la noche, quizá las tres de la madrugada, cuando necesité de nuevo ir al servicio. Aunque Mónica estuviera durmiendo, yo me cerraba la puerta siempre con pestillo. Esta vez, sin embargo, me costó un poco decidirme a entornarla siquiera.

La atracción de la mirada hacia el espejo era irremediable, aunque tuviera miedo de ver ALGO extraño. En realidad peor fue lo que de verdad sucedió.

Estaba por abrir la puerta e irme cuando tuve la sensación de que unos ojos estaban clavados en mi nuca. Me giré, aunque el corazón empezaba a latirme con fuerza. Aquella presencia que sólo yo percibía me estaba volviendo loca. "¿Qué?". Y el qué fue en signos... y allí tenía la respuesta. Un destello de luz en el espejo que formó un rostro. Un cara que se grabó en mi mente tan nítidamente que dudaba de si no sería que repentinamente me había vuelto vampira y por eso veía tan bien en la oscuridad.

"No tengas miedo. No te voy a hacer nada". Las palabras rebotaron en mi cerebro. ¿Que no tuviera miedo? Me tenía aterrorizada y lo peor era que unos brazos habían salido del espejo y se estiraban para cogerme, para que no me fuera...

"No huyas, quiero hablar contigo". Hablar conmigo... Estaba saliendo del espejo poco a poco... pero salía y se materializaba y... y le faltaba una mano. Abrí la puerta y salí cerrando tras de mí, dejándola allí y deseando que no la atravesara ni pudiera pasarla de ninguna manera. Todavía tuve tiempo de que en mi cabeza estallara aquel: "¡No, por favor! ¡No te vayas!".

De alguna manera, probablemente gracias a Mariana, logré dormirme. Pero sucedió que Mónica fue al baño y, ajena a todo, dejó la puerta de par en par. ¿Por qué ella no la presentía? ¿Por qué no respiraba aquella atmósfera? El caso fue que la joven del espejo pudo llegar hasta mi cama y sentarse, esperando a que me despertara.

Cuando me desperté y noté aquel cuerpo junto a mis pies, pensé que sería Mónica que ya estaba de pie o quizá fuera la voluntaria Paloma que venía a despertarme, pero antes de que pudiera incorporarme, aquella dulce voz volvió a retumbar en mi mente.

"Soy Xicilona. No me tengas miedo. Sólo quiero contarte algo... Hace tiempo, algunos años, yo estuve en esa misma cama con mi novio, pero el muy desgraciado me apuñaló. Sí, me asesinó y escondió mi cuerpo debajo de la misma. Te habrás dado cuenta de que, estando las camas juntas y con ese tablón a los lados, era difícil que me viera alguien. Sólo cuando limpiaron me encontraron. Y es que Augusto había alquilado la habitación 15 días y había pedido que no entraran para nada, que yo me encargaría de todo y que no queríamos que nos molestaran. Obviamente él se marchó, incluso sin pagar la última parte, por eso me encontraron a los 10 días... sin documentación, sin saber quién era realmente porque el registro del hotel estaba exclusivamente al nombre de Augusto que, por cierto, había dado unos datos falsos. Era muy bueno en los fraudes...". Yo me preguntaba a qué venía todo aquello porque, si de verdad era cierto, creía que tendría que pedirle a Pollito o a Nita que me hicieran un cambio de habitación.

"Pero no lo encontraron todo. Mete el brazo entre las camas, busca un agujero que hay en la pared... y encontrarás la parte que siempre faltó y que nunca se preocuparon por encontrar: mi mano". ¿Su mano? Yo tenía allí una mano ensangrentada, pero era de broma. ¿Pretendía de verdad que cogiera una mano putrefacta o, quizá, en los huesos?

"Sí, mi mano... y ha sido gracias a esa mano tuya, la de mujer, la que tú dices que es de intérprete de lengua de signos, la que me ha hecho pensar, sentir... estar segura, que tú podrías encontrar la mía y, después, usarla de amuleto puesto que mi cuerpo fue arrojado a una fosa común de personas no identificadas". ¡De amuleto! Ni siquiera Andriux sería capaz de acercarse a mí si llevaba un colgante con una mano que se balanceaba...

De todos modos, ahí no acababa la cosa. Lo peor de todo estaba por llegar... algo que me decidió a pedir a Xicilona que, cuando yo me fuera, se viniera conmigo... Aunque Sandra tuviera que ir en la baca del coche, si Xicilona pensaba materializarse en el asiento junto a mí... tenía que venirse. No podía abandonarla... no después de su revelación final.

"Soy Xicilona, sí... realmente ése es mi nombre. Original de Osona... e intérprete de Augusto".