La vieja mansión

La vieja mansión es el juego de texto que estoy programando en la actualidad.

Es una casona enorme, llena de trampas y misterios que hay que resolver. Lleva mucho tiempo abandonada y, a pesar de ello, se mantiene pulcra y ventilada.

Según rumores, antaño vivía una anciana ciega, prácticamente paralítica y bastante sorda. Tenía doncellas que le ayudaban en todo pero, por un motivo u otro, éstas desaparecían y la mujer se veía en la necesidad de contratar a otra dama de compañía.

Jane Cecile, una jovencita de trece años, huérfana de padre y madre, decide probar suerte para conseguir unas monedas y poder viajar al extranjero, donde, en una tribu indígena, vive una tía suya.

Sin embargo, y por lo que se puede deducir por el diario de la muchacha, ésta no llega a reunirse con su pariente.

Más de dos siglos después de los hechos que Jane Cecile explica en su breve diario, recibes éste vía correo tradicional, sin remitente y sin sello alguno.

Aquellas pocas páginas te ponen la piel de gallina y te llenan de cólera y coraje. Decides desplazarte e investigar por tu cuenta, teniendo muy presente la nota de advertencia que va adjunta al diario: "CUIDADO: LA SOLEDAD NO EXISTE EN ESA CASA".

A continuación adjunto la lectura del breve diario de Jane Cecile Dupont, hija de un comerciante francés y una profesora alemana fallecidos en una expedición al Polo Norte.

12 DE JULIO DE 1804

La vieja mansión está llena de misterios y sucesos extraños. Hoy he subido por segunda vez a la torre. No he logrado abrir la puerta, pero cuando he descendido las escaleras de caracol... ¡me he encontrado en otra parte del pasillo y el acceso a la torre había desaparecido!

Desde luego, después de reponerme del susto y de la sorpresa, he recorrido nuevamente estos pasillos y he vuelto a ascender hasta la gran puerta negra. Al bajar, ¡también me he encontrado en un lugar diferente!

Es como si la escalera de caracol, siempre en el mismo lugar, al final del pasillo de la primera planta, te condujera a la gran puerta, pero te devolviera a un sitio aleatorio...

¡Es muy extraño!

13 DE JULIO DEL 1804

Es extraordinario, pero cierto... ¡una de las losas del sótano tiene una argolla!

A falta de aceite para la lámpara, la señora me ha enviado al sótano, donde guardamos unos barriles llenos a rebosar para que nunca nos falte la luz.

Ya volvía hacia la escalera cuando he tropezado con algo y, ¡Santo Cielo, era una argolla que ha movido una losa!

Una losa muy rara. Fijándome bien he visto que tiene un grabado. Una especie de caja alargada con una cruz y unas manos juntas, ¡como de rezo! ¡He sentido un escalofrío terrible y un aliento helado en mi nuca!

He intentado levantarla para ver qué había debajo, ¡pero pesa demasiado para mí y estaba completamente aterrorizada con aquel ruido de cadenas, pasos y suspiros!

No sé si la señora sabrá algo de su existencia y de lo que aquí pasa, ¡no me atrevo a comentarle nada por temor a que me tome por loca!

14 DE JULIO 1804

¡A cuál peor! Estaba limpiando en la gran biblioteca y tenía un candelabro sobre la mesa. De pronto, y a pesar de que todas las ventanas estaban cerradas porque llov´a copiosamente, una ráfaga de aire gélido ha apagado los siete cirios. ¡Siete cirios de un solo soplo! Me he quedado en la mayor oscuridad y, no sé cómo, la estantería en la que me he apoyado se ha movido... ¡y he caído en un lugar espantoso!

Y he visto, ¡oh, Dios, con qué claridad he visto!, cómo la señora mancillaba el cuerpo de una joven de mi edad para acabar degollándola como a un corderito. ¡No he podido evitar ponerme a gritar como una loca y delatarme! La señora se ha girado sorprendida y sus ojos han destellado de furia... Yo me he desmayado cuando se ha abalanzado sobre mí.

No estoy segura de que esto último sea cierto, puesto que cuando he vuelto en sí me encontraba en el suelo de la biblioteca... sola.

Antes de salir corriendo he empujado la estantería, temblando de pies a cabeza, pero ésta no se ha movido. ¡Yo creo que lo he soñado durante mi inconsciencia, pero siento escalofríos cuando tengo que estar cerca de la señora! Y me necesita tanto junto a ella... Es una anciana ciega, que casi no camina y bastante sorda. ¡Lo menos tiene cien años!

15 DE JULIO DE 1804

Hoy, mirando los cuadros de la primera planta y leyendo y releyendo el pergamino de la escalera, he llegado a la conclusión de que no son mera decoración.

Sin embargo, no he podido reflexionar profundamente sobre su significado porque unos crujidos, de pasos cautelosos en el piso de madera, me han hecho desviar la mirada.

Allí, en lo alto de la escalera de madera, estaba la señora mirándome intensamente, desnudándome, abrasándome, devorándome... y lo peor era el objeto que llevaba en la mano.

- Se... señora... -He tartamudeado paralizada, con los ojos fijos en los inertes de la cabeza que ella sostenía- ¿Qué...?

- Ven. -El siseo de su mandato era como el silbido de una serpiente, como el canto de una sirena que desorienta a los marineros- Ven, Cecile, querida niña... Lo vamos a pasar muy bien.

Yo, como hipnotizada, he subido los peldaños, pero he pisado un escalón vacío... y he caído a la mayor de las negruras, escapando, de esta manera, de sus garras.

Afortunadamente mi antorcha no se ha apagado y he podido examinar a mi alrededor. Aquí no hay nada, absolutamente nada, y no sé cómo voy a salir...

JANE CECILE DUPONT PETERSKUNG

NACIDA EL 16 DE JULIO DE 1791

FALLECIDA EL 15 DE JULIO DE 1804 (¿?)