"Viaje a la vida", V.E.L.

06.10.2013 20:58

 

 

 

La moto surcaba a gran velocidad la ruta desierta, cubierta de polvo, ya que hacía mucho tiempo que nadie pasaba por ese lugar, el paisaje árido se confundía en el horizonte con la ruta misma, no había ni un alma en aquellos parajes desolados, algún cráneo que alguna vez había pertenecido a una vaca quedaba a la orilla del asfalto, restos de un banquete de un ave de rapiña que había saciado su voraz apetito deleitándose con la muerte ajena.

El viento se hacía cada vez mas intenso, no solo por la impaciencia del piloto, que aceleraba más y más su poderoso bólido para terminar de cruzar ese paisaje desesperante, y llegar de una vez por todas al ansiado azul del mar para disfrutar de unos días de tranquilidad y ocio bajo el sol estival, en una playa paradisíaca, pero había ráfagas que hacían golpear a la arenisca bruscamente contra el visor tornasolado del casco y de a poco se fueran obstruyendo las rejillas de ventilación haciendo que la respiración fuera cada vez mas costosa con cada latido del corazón.

Cuando el viento ya era de una intensidad tal, que hacía danzar a la moto en un baile macabro, el piloto no tuvo otra chance que intentar buscar un refugio para detenerse y dejar pasar a ese rival que no había motor poderoso que pudiera hacerle frente.

Redujo la tensión de su mano sobre el manillar del acelerador y mientras la aguja del velocímetro iba descendiendo, el miraba a través de su visor el vasto paisaje en busca de algún lugar que le permitiese refugiarse y esperar un mejor tiempo para continuar su viaje.

Al cabo de unos minutos y cuando la aguja del velocímetro solo se elevaba en forma casi imperceptible por sobre el punto de detención, ya tenía los brazos entumecidos de intentar mantener derecho el curso de la moto, de vez en cuando apoyaba un pie en el asfalto para no perder el equilibrio y sentía a través de sus botas de cuero negro con hebillas plateadas, como parecía que la ruta se derretía bajo las suelas, penoso que estaba en el mismo infierno.

Por su mente pasaban infinidad de pensamientos, desde como se había dejado convencer por su socio de hacer semejante travesía, que según su socio iba a hacerlo sentir el verdadero poder de la libertad, pasando por imágenes de la comodidad de su casa al borde de las sierras, surcada por torrentes de agua cristalina, y por supuesto imágenes de su mujer, de la que se había tenido que separar tiempo atrás, a raíz de la muerte de ella, y de la que hasta el momento no se había repuesto, centrando todas sus energías en el trabajo, olvidándose de todo lo demás de su vida, y de ahí el consejo de su socio, para que emprendiera este viaje y de esa forma se pidiera ir encontrándose consigo mismo y asimilando paulatinamente su pérdida.

Pero por sobre todo pensaba como haría alguien para vivir en ese infierno que el mismo iba transitando, sin tener nada de tecnología que lo conectara al mundo civilizado, porque unos segundos antes había revisado su celular de última generación por si tenía que pedir auxilio, ahí, en el medio de la nada, y este estaba sin señal, lo que lo ponía fuera de servicio.

A medida que avanzaba unos metros, se iba agotando física y mentalmente, llegando a pensar si en algún momento encontraría refugio y podría de esa forma continuar su viaje o si sus días acabarían en esa solitaria ruta, siendo el deleite de algún ave de rapiña, como un acto reflejo, al recordar el cráneo de vaca que había visto unos kilómetros antes, se llevó la mano izquierda a las correas que sujetaban la base del casco para cerciorarse que estaban bien sujetas.

Luego de unos minutos, que le parecieron siglos, entre el polvo lanzado a alta velocidad por el viento, divisó a lo lejos, lo que le pareció que era una casa, pero no se veía ningún camino, solo piedras arena y cactus, siguió por la ruta y unos metros mas adelante vio lo que parecía que era una huella en la arena, y decidió salirse de la carretera y poner rumbo a ese nuevo objetivo que había divisado anteriormente.

La moto surcaba con evidente esfuerzo las rocas y los accidentes propios de una huella que se veía que no era muy usada, como todo lo que había en ese lugar, y que serpenteaba a través de ese páramo, cuanto mas avanzaba, mas lejos parecía estar su objetivo, en determinados momentos se perdía del ángulo de su visión, y confiaba en que esa huella lo llevara a ese destino, solo de a ratos veía los destellos que hacía el sol al reflejarse en los cristales de la casa, y eso lo alentaba a seguir, aunque por el polvo que había en el aire el no divisaba muy claramente el sol.

De golpe, un sonido de alarma comienza a retumbarle en sus oídos a través de los auriculares interconectados con el tablero de la moto, y una luz parpadeante en el centro del tablero le anunciaba que pronto iba a quedarse sin gasolina, maldiciendo para sus adentros al darse cuenta que al ir contra el viento había consumido mas combustible que el calculado primeramente, le imprimió la mayor velocidad posible que el viento y los accidentes de la huella le permitían para avanzar la mayor cantidad de metros antes de que su jamelgo mecánico cayera desvanecido e inerte.

Cuándo la silueta de la casa ya se recortaba nítidamente en el horizonte, su moto se quedó sin vida, se bajó, y la puso a un costado de la huella y sacando uno de sus morrales, se dispuso a seguir caminando el resto del trayecto hacia el refugio, no sin antes girar y echarle una ultima mirada a la moto, con nostalgia, como cuando alguien mira para atrás en la vida al dejar a un amigo en el camino.

No pudiendo precisar el tiempo que había estado caminando encorvado para vencer los embates del viento, luchando por respirar por las hendijas del casco que por prevención decidió no sacarse, y sintiendo como sus piernas flaqueaban, ya faltas de energías, y justo cuando estaba a punto de dejarse caer y abandonar la lucha, vio, a través de unos matorrales secos, como una silueta se dibujaba bajo el pórtico de la casa y agitando sus brazos con claros ademanes lo alentaba a seguir.

Decidido a realizar el último esfuerzo se irguió todo lo que pudo, y con el mejor paso firme continuó hasta llegar a los umbrales del pórtico.

No podía dar crédito lo que veían sus ojos, la casa era muy parecida a la suya de las sierras, y como de repente el viento había amainado y el polvo ya no estaba flotando en el aire, pudo ver Comcel sol hacía que el cabello rubio de la hermosa dama que estaba parada en el pórtico fuera de una tonalidad dorada pocas veces vista por el.

Esa dama, que lo hacía recordar a su propia dama, porque era idéntica a su amor, aquel amor que el destino le había arrebatado en una trágica noche primaveral, destino que se había personificado en un desaprensivo conductor ebrio, que perdiendo el control de su camioneta lujosa, la había incrustado en el frente de una concurrido local comercial del centro de la ciudad, arrasando con todo lo que encontraba a su paso, incluida la bicicleta roja de su esposa, esa bicicleta, que aún hoy, mucho tiempo después, aún conservaba en su garaje, como nexo inexorable a su amada.

Con todas esas imágenes en su cabeza y los ojos llenos de gruesas lágrimas por el recuerdo de su amor, se apresuró a sacarse el casco, lo asombraba la paz y la tranquilidad que le transmitía esa no tan desconocida mujer, que a el le parecía que era la reencarnación terrenal del amor de su vida arrebatado tiempo atrás.

Cuando terminó de sacarse el caso, lo dejó caer inconscientemente al suelo, al lado de sus pies, levantó su mirada, y la miró fijamente a sus ojos, que le hacían recordar a otros ojos que tantas veces lo habían calmado luego de un agitado día de trabajo con su infinita bondad y su calida mirada.

La dama levanto una mano, y acariciándole el rostro con la punta de los dedos como recordando unas facciones que hacía mucho tiempo que no veía, mientras que con la otra lo tomo de la mano, mano que ya no tenia los guantes puestos.

Se giró, y comenzó a caminar llevándolo de la mano, lo guió por toda la casa, que era mucho mas grande que la suya, mientras caminaba detrás de ella, era imposible no mirar su silueta, y por mas que la miraba con disimulo y se regocijaba, ella sintió esa mirada, al hacerlo, torció su rostro hacia el de el, lo miro y le hizo una sonrisa cómplice.

Mientras caminaba, en forma mental le agradecía una y otra vez a su socio, por haberlo incitado a hacer semejante viaje, y se moría de ganas por contarle todo, desde la penuria de la ruta, hasta este encuentro con una mujer que lo hacia perder la cabeza, porque el no pensaba volver a enamorarse en esta vida, pero esa maravillosa mujer lo había impactado, deslumbrado, pero por sobre todo le recordaba a al eterno amor de su vida.

Llegaron a una alcoba, con un ventanal de grandes dimensiones, se veía todo lo que la naturaleza le ofrecía a un ser humano, con defectos y virtudes, era como un balcón a la vida.

Ella señalando la cama le dijo:

 

 

    • Recuéstate y descansa.

El se acerco a la cama, se quitó el resto del traje de cuero, y se recostó sobre la cama mullida, al mismo tiempo que le hacía señas a ella para que se recostara en el hueco que el colchón tenia a su lado, a lo que ella accedió enseguida.

El sin entender nada, con un extasíes que le recorría todo el cuerpo y temblando de emoción, quiso preguntar algo, pero ella se lo impidió poniéndole un dedo sobre sus labios al tiempo que le susurraba al oído:

_ Shh!! No preguntes nada, ahora solo es tiempo de disfrutar.

Hicieron el amor una y otra vez, hasta quedar exhaustos, sus cuerpos entrelazados, llenos de sudor e impregnados de amor, se abrazaron, se miraron a los ojos y extasiados de amor se durmieron.

Los titulares del matutino local al día siguiente, en sus titulares anunciaban con grandes letras negras:

“Importante empresario fallece al estrellar su moto en la ruta”

Mas abajo en letras mas chicas, la noticia que impactaba al pueblo continuaba: “se procura establecer las causas del accidente, al parecer el fuerte viento hizo que perdiera el control de su moto y chocara de frente contra un árbol, quedando su cuerpo con el casco puesto, al lado de un cráneo de vaca, según los peritos su deceso no se habría producido en forma instantánea”.

 

FIN