"Una caminata por el bosque", Vladimir Senda

18.09.2013 23:28

Personajes

Sra Lush

Vero

Vladimiro

El perro Paco

Claudia

El Oso Beckett

Escenografía un largo camino que conduce al frondoso bosque de Beckett, Sherbrooke, Canadá una tarde del corto verano del país de las hojas rojas

_ Sra. Lush (soñadora y embelesada): Vero me parece maravilloso caminar por el bosque, te parece que veremos ardillas, ciervos, osos….

_ Vero (pragmática y desapasionada): puede ser, no lo creo en realidad, el bosque si bien se preserva de la manera más natural está modificado por el hombre, los animales suelen disfrutar de la naturaleza por la noche cuando la condición humana reposa frente a las tecnologías…

_ Sra. Lush: Vladimiro, puede adelantarse no quisiera toparme con un oso hoy que no pude arreglarme, son tan bellos, sabrán ellos distinguir la belleza humana…

_ Vladimiro (acompañante ocasional, amigo de Vero): no lo sé, Sra. Lush, dudo que un oso pueda distinguir la elegancia, valorar en andar en dos pies, los ojos escrutadores de nosotros los humanos….

_ Claudia: mira Lush, suelo venir seguido y los osos suelen espiarnos pero no mostrarse, solo mi Paco los huele y ladra…

_ Sra. Lush (decidida): no soporto los caminos convencionales, estos circuitos pedestres son aburridos, me internaré a campo traviesa por la parte más espesa del bosque, donde el sol no penetra, donde siempre es de noche, donde la luna se difumina en una tenue luz plateada.

_ Vero: Sra. Lush no lo aconsejo, dicen que los osos son muy perspicaces y no tendríamos forma de ayudarte si se ve en peligro.

_ Sra. Lush: no tema Vero, me acompañará Vladimiro y el perro Paco…

_ Claudia: mi Paco no se separa de mí, ama hacer ejercicios y siente aprehensión por los osos…

_ Sra. Lush: Que me dice Vladimiro…

_ Vladimiro: no se que decir…, no le parece riesgoso…

_ Sra. Lush: ¡qué dice Vladimiro! La vida consiste en tomar riesgo. Se imagina fotografiar un oso de frente…, seguir sus huellas, perdernos en la espesura, alimentarnos de bellotas y frutos silvestres…, o es que no tiene agallas….

_ Vladimiro: no…, si está tan decidida la acompañaré…

Vero, Claudia y el perro Paco continúan por las sendas preestablecidas y la Sra. Lush y Vladimiro se despiden con las provisiones de agua y un paquete de galletas.

Luego de andar por horas, la noche cae vertical, nubosa, desprovista de estrellas. Extenuada la Sra. Lush, menos decidida y plena de dudas sostiene: Vladimiro habremos hecho bien, estoy cansada, hambrienta y lastimada, mis pies se han llenado de ampollas.

_ Vladimiro: no creo que podamos regresar ahora Sra. Deberíamos acampar esta noche y regresar ni bien aclare, buscaremos hojas para acostarnos y trataremos de darnos calor, se me figura que bajará mucho la temperatura.

_ Sra. Lush: ¡Vladimiro! Por qué me ha permitido cometer esta locura, estaríamos con Vero cenando, cálidos en su hogar, tomando un baño, procesando mis fotos, cómo pude hacer esta tontería.

_ Vladimiro: piense Ud. señora si logra ver un oso en su hábitat y fotografiarlo…, no debe flaquear en su ánimo, creo que lo puede lograr.

Vladimiro se retira a buscar fruta y acumular hojas. La Sra. Lush tiembla en la oscuridad, aterida de frío y de miedo. Siente le crujir de las hojas, el helado viento que se filtra entre los árboles, el ulular de una lechuza, el sonido estridente de los grillos, el silencio galvanizado de una noche sin estrellas y el crujir de huesos de los árboles cuando se mecen.

De repente un oso enorme se asoma entre los árboles y sale decidido camino a la Sra. Lush.

_ Sra. Lush: ¡ay!, ¡socorro!, ¡Vladimiro dónde se ha metido!..., por favor osito no me hagas nada…, Señor perdóname mis pecados, prometo ser humilde, ayudar a los necesitados, hacer voluntariado, hablar menos, pero no quiero morir…

_ El Oso: Sra. Lush, no conoces de límites, te has adentrado en mi mundo, donde ustedes, homínidos tontos no tienen lugar.

_ Sra. Lush: ¿que fue de Vladimiro?, ¡Vladimiro!, ¡Vladimiro!

_ El Oso: Vladimiro ni siquiera se defendió, me siento “el minotauro”, cada tanto tengo una ofrenda; no creo que pueda volver señora, tomó los recaudos de Ariadna…

_ No sé de que me habla, solo vine con Vero y Claudia y el perro Paco…

_ Así la dejara ir moriría en el intento…

_ Sra. Lush, no lo haga tengo tanto que contar, arruinaría mis relatos, no puedo terminar mi vida si no la cuento….

_ El Oso: pero usted saciaría mi hambre, Vladimiro no era lo suficientemente nutritivo.

_ Sra. Lush: deme una oportunidad, condúzcame a la salida, hablare de usted, lo publicaré en facebook, diré que la fauna autóctona de Canadá es maravillosa…

_ El Oso: ¿y no le importa Vladimiro?

_ Sra. Lush: siempre fue un inconsciente, un imprudente, mire que alejarse sabiendo que está usted y supongo sus amigos.

_ El Oso: le permitiré la libertad si hacemos un trato, deberá entregarme a sus amigos…

_ Sra. Lush: ¡siiii! Dígame lo que debo hacer Oso, solo me importa mi vida…

_ El Oso: haga internarse a Vero, Claudia y el perro Paco diciendo que se extravió Vladimiro, cuando se pierdan y caigan en mi laberinto lo comeré…

_ Sra. Lush: claro que si, tiene mi palabra Oso.

El Oso acompaña a la señora Lush a través de una dura geografía desconocida por los humanos, finalmente se despiden y el Oso le recuerda su promesa.

La señora Lush se reúne con Vero, Claudia y el perro Paco. Relata la imprudencia de Vladimiro y lamenta su desaparición. Dice que supone que está con vida. A la mañana siguiente Vero, Claudia y su perro pertrechados se inician en la búsqueda de Vladimiro.

La señora Lush, feliz por haber sobrevivido se regodea al sol, come, lee, escucha música, disfruta del spa bajo el cielo estrellado sumergiéndose para que los haces potentes de agua masajeen su cuerpo tierno.

Distendida y feliz repasa su coartada, se ha despegado de todos, nada se entorpece entre sus deseos hedonistas y el mundo. Sus amigos morirán en el laberinto a manos del “minotauro” osuno. Piensa en los mitos, en la circularidad de las situaciones, en la inevitabilidad del destino. Plena, ve que su spa comienza a elevarse, de pronto sus ojos ven a la altura de los árboles más encumbrados del retazo de bosque atrapado en el jardín. El spa se ladea y el agua comienza a entrar en una boca enorme cuyos bordes refulgen bajo el halo invisible de la luna. Como entrando en un gran cine, el agua la transporta suavemente por la faz de las fauces sedientas…; finalmente el animal emite un sonido que semeja un trueno, reiteradamente…; buscaré a la Sra. Lush se dice, ha cumplido su palabra finalmente y la recompensaré, le daré una hora para que me fotografíe y me suba a su facebook.

_ El Oso: señora Lushhh, señora Lushhh, a sus órdenes, posaré hasta que agote la batería de su cámara y haga de mi lo que desee…