"Un viaje sideral", San Juan del bosque

27.01.2014 10:02

El niño se levantó decidido a poner en práctica lo pensado durante la noche. Buscar el camino de entrar y salir del espacio sideral, ir al pasado y más allá del presente. Reunió cuanto informe pudo hallar relativo a la química, a la física, a la cuántica, a las matemáticas, a la geometría, a la robótica, a la antropología, a la astrología, a la astronomía, a la energía oscura y a la física del caos. Entre todos le aportaron los pasos con los que construiría el camino. Pensó en la radio, en la fotografía, en la televisión, en los celulares. Supo que estas energías transportan una dimensión del hombre. De esta manera sacó el invento de transportarse en el tiempo. Por eso lo veían en Cali, Tolima, Valle, Bogotá, Medellín y hasta en Nebraska.__ ¿Rosario, cómo estás? Te llamo para preguntarte si Rolando está acá en Medellín.

 

__ No, ¿por qué?

 

__ Fíjate muchacha, estaba en el centro, en eso se me vino a la memoria, desvié la mirada hacia el otro lado y lo veo venir directo hacia a mí, sonriente. Me entretuve una fracción de segundos y no sé qué se me hizo.

 

__ Ay, Juana, ¿qué le irá a pasar a mi muchacho? Ora mucho y reprende esa visión, mañana voy a ayunar por su integridad.

 

Al otro día la llamaban desde Nebraska.

 

__ Rosario, hermanita adorada, estaba contemplando la Avenida Lincoln, desde mi ventana, cuando se me viene a la mente mi sobrino Rolando, ¿sabes qué?, miro para el otro lado y lo veo venir sonriendo hacia mí. Bajé corriendo para abrirle y no sé para dónde cogió.  ¿Acaso tú lo mandaste para acá?

__ No querida, está trabajando en su laboratorio, ahí se la mantiene gran parte del tiempo, a veces tengo que insistirle que salga a comer y a bañarse.

__ Pues mija, juraría que era él, lo vi, era tan real. ¿Acaso tiene una camisa azul y un pantalón crema?

__ En este momento así está vestido.

__ Ay, Rosario, qué misterio es este, así lo vi. ¿Acaso tiene un esfero dorado en el bolsillo?

__ Sí.

__ No lo puedo creer Rosario, ¿qué nos irá a pasar?

__ Ora por todos nosotros, reprende esa visión. Mañana ayunaré por su integridad.

 

La mamá se lo quedaba reparando, le hablaba, le interrogaba buscando algo raro en él. Nada. Lo llevó al médico. Mejor no podía estar, lúcido y atlético. Ni siquiera lo medicó.

 

Pero él sí tenía una frustración, y era que tan sólo podía transportarse en el espacio si algún amigo, conocido o familiar pensaba en él, cómo si lo sintonizara. Quería otra experiencia, otros retos y era viajar por las galaxias. Estaba convencido que lo podía lograr, pues sabía que todo estaba en el espacio y que el movimiento de éste lo llevaría a otro plano, con la velocidad del pensamiento y la energía de la expansión del universo. Estaba convencido que metiéndose en los rieles cósmicos se movería llevado por la quinta dimensión. ¿Qué es más rápido, la velocidad de la luz, la de la electricidad, la de la vista, o la del pensamiento? Todas las había unidos, y les había conjugado la energía protónica, pero no podía salir de la tierra, porque necesitaba de un llamador en los demás planos. De esta manera ya había comprendido el procedimiento de los espíritus que deambulan por las casas; regresan si les tocas sus cosas preferidas, como el cuarto, el piano, la cama, o la recámara. Entonces los ves, aunque no sean conocidos tuyos, porque esos objetos le sirven de llamador.

Un día, mientras se bañaba, la mamá se metió a curiosear en el laboratorio. Calculadoras, computadores, libros, revistas. Miró todo con sumo cuidado sin tocar nada. Le llamó la atención un montón de pastillas metálicas y una curiosa nave con varios tableros y muchos botones.

 

__Es mi nave espacial mami, por aquí por la ventana salgo cuando alguien me llama, o me evoca. Y estas pastillas, como tú dices, son baterías de energía sideroplanoespaciales

__ ¿Por qué tantas?

__ Madre, es mejor evitar las emergencias. Una sola me alcanza para ir y volver a Alfa Centauri, porque no me voy por la velocidad, sino por el ducto témporo- espacial. Por aquí resumo los 37 billones de kilómetros que se emplean en ir y volver.

__ ¿Verdad hijo?

__ Si madre.

__ ¿En cuánto tiempo?

__ Como aún no he ido, no te puedo decir exactamente, pero las navecillas que he enviado se han tardado un mes.

__ ¿Y eso es mucho hijo?

__ Ni tanto madre, ni tanto. Espero que en vacaciones me des permiso para viajar, quiero conocer a los demás Sistemas. A propósito, el viernes empiezan mis vacaciones, no te olvides de averiguar con mi maestra los resultados el período.

 

La madre que todo lo tomó como un juego de su hijo adolescente, le siguió la corriente.

 

__ Hijo mío, tú eres mi único tesoro, me moriría si te perdieras por allá en esas dimensiones.

 

__ No seas cruel, déjame ir. Nada tienes que temer, mira que una sola de las pastillas me alcanza para ir y volver, no obstante me llevaré veinte, caben aquí en este pequeño frasco. Depositaré otras en el reloj y en las paredes de la nave, inteligente, flexible, resistente y segura. Tiene todas las opciones de climaterio. Además se detiene con el pensamiento y vuela a mi entera voluntad. Amén de que me avisa de los inconvenientes en la vía, hasta en una distancia de 12 billones de kilómetros. Ya la he probado yendo a Marte, a Venus, a Mercurio, Júpiter; hasta Saturno he ido los fines de semana. Descubrí que hay estrellas y planetas que giran a la derecha y otros que giran a la izquierda. He ido al pasado y al futuro. El futuro es blanco, no hay nada, apenas lo que va llegando del presente. El pasado, madre, el pasado no está atrás, sino al frente, hay que atravesar todo el futuro, no lo busques atrás porque jamás llegarás. No me volví niño cuando estuve en él, ni me volví viejo cuando estuve en el futuro. Ahí, en el pasado, las cosas están flotando en su órbita, nada puedes tomar para traer, ni nada puedes llevar para dejar. Es como el computador que no cierra con la ventana abierta. Lo mismo es en el futuro, nada puedes llevar y dejar allá. Todo se vuelve contigo. Si supieras madre que el futuro está muy cerca del presente; se tocan. 

 

__ Hijo mío, ten cuidado, no descuides la escuela por estar de ilusionista, mira cuánto dinero tirado en todas estas cosas.

 

__ Madre, apóyame; no desintegres mis iniciativas; quiero recoger un poco de basura hélica transversa, que estorba en la atmosfera interplanetaria. ¿Qué es? Pues fracciones de cuerpo solar que se desprenden y que al contacto con la Zona Fría se metalizan.  Debo conocer a Alfa Centauri y a su gemela Próxima Centauri e ir más allá, a los feudos divinos donde mora el Creador.

 

   

  Se levantó contenta, muy contenta, era sábado, se dirigió al cuarto del hijo a mostrarle los boletos de avión, se irían de viaje a San Antonio, Texas, era una sorpresa, regalo que le aguardaba por los buenos resultados en la escuela. Qué raro, no estaba. Alarmada se fue al laboratorio, la sorpresa casi la tira al suelo, ni la nave ni ninguna de las pastillas tampoco estaban.