"Un día en la Oficina de reencarnaciones", Meriadoc

18.09.2013 23:26

PERSONAJES

FUNCIONARIO

CIUDADANO

ANCIANO ROMANO

HOMBRE NERVIOSO

HOMBRE BERENJENA

CAMPESINA MEDIEVAL

VIAJERO INTERESTELAR

 

(El escenario está dividido en dos partes mediante un muro con una puerta: a la izquierda la Sala de espera decorada con lujo, muros revestidos de terciopelo rojo oscuro a juego con las alfombras, butacones de madera adornados con cojines de plumas. Sentados se encuentran ANCIANO ROMANO envuelto en una túnica púrpura con una corona de ramas de oliva, piernas cruzadas, hojeando una revista; un HOMBRE BERENJENA; una CAMPESINA MEDIEVAL, obesa, vestida con traje típico alemán medieval; VIAJERO INTERESTELAR con un traje brillante y casco tipo escafandra. En la pared hay un expendedor rojo de tickets de espera. La parte derecha del escenario permanece oscura mientras dialogan los primeros personajes; corresponde a la Oficina, con títulos universitarios colgados de blancas paredes. El mobiliario es austero, un pequeño escritorio a la derecha con una silla convencional frente a él. Detrás del escritorio el FUNCIONARIO, que es bajo, calvo, gafas redondas, camisa blanca bien planchada y corbata negra estrecha, ambos codos sobre el escritorio, las manos juntas frente a su nariz; prácticamente inexpresivo. Sentado en la silla el CIUDADANO, gordo, camisa de cuadros y pantalón de pana, desaliñado y mal sentado en la silla estrecha; cuando habla gesticula exageradamente y mueve mucho las manos

 

ANCIANO ROMANO.- (Impostando la voz, lee en voz alta los titulares de la revista) “¿Ya eligió el sitio de su siguiente reencarnación? ¡Échele un ojo a nuestros nuevos destinos!” (Pasa página). “Cómo sumar puntos a su karma, aquí unos fáciles consejos”. ¡Bah! (Deja la revista a un lado, se levanta y lee la placa en la pared colocada a la izquierda de los asientos). “Ministerio de Transmigración del Alma. Subdirección de Estados Intermedios. Favor de dirigir sus quejas, sugerencias o felicitaciones al Comité Evaluador del Karma”. (Resopla, niega con la cabeza y se vuelve a sentar).

 

(Súbitamente, la puerta de entrada a la sala de espera se abre y deja pasar a un HOMBRE NERVIOSO delgado vestido con ropa deportiva).

 

HOMBRE NERVIOSO.- (Mira a todos lados, sin reconocer dónde se encuentra) ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?

HOMBRE BERENEJENA.- (Dirigiéndose a la campesina sentada junto a él). Nuevos, ¿eh? (Codazo ligero a la mujer). Se les reconoce enseguida, ¿eh?

CAMPESINA MEDIEVAL.- Mir ist es egal (Mira al frente, lo ignora).

HOMBRE BERENEJENA.- (Risita boba) Egal, jeje, sí ¿eh?

VIAJERO INTERESTELAR.- (Se levanta súbitamente de su asiento, muy erguido, mirando al infinito, los otros personajes se asustan) ¡Por nuestras esposas e hijos, por nuestra patria, que no han de capturarnos vivos, preparad las armas! (Mira a su alrededor, recordando dónde está, sonríe apenado, se dirige a los otros). Un problemita con reencarnaciones anteriores, me pasa todo el tiempo, especialmente de noche. De hecho no sé si por eso mis compañeros en la nave…. (Duda un segundo mientras se sienta lentamente, habla para sí mismo). La confusión entre las tabletas alimenticias y el limpiador de reactor nuclear fue un errorcito sin mala intención del cocinero, ¿o no?

 

(La Sala de espera se oscurece, se ilumina la parte que corresponde a la Oficina).

CIUDADANO.- La verdad es que esto de las reencarnaciones es muy buena idea, no lo voy a negar, pero algo fatigoso, ¿no lo cree usted así?

FUNCIONARIO.- (Asiente levemente, no dice nada).

CIUDADANO.- Si no es demasiada molestia, está vez asígneme algo tranquilito, sin mucho ajetreo, ya no es la primera vez ¿sabe? Nada de jaleo, algo como… (Duda, hace una pausa). Bueno, me viene de pronto a la cabeza, jeque árabe con derecho a harem, por ejemplo… (Mira dubitativo al FUNCIONARIO).

 

FUNCIONARIO.- (Sonríe apenas, saca debajo del escritorio un enorme libro de hojas amarillentas, lo abre por la mitad, se ajusta las gafas, busca con el índice descendiendo sobre la hoja derecha) Jeque, jeque, jeque…. (Mira al CIUDADANO). No, nada así como lo que pide. Pero le puedo ofrecer ahora mismo con reencarnación inmediata volver como una lechuga (mira interrogador al CIUDADANO).

 

CIUDADANO.- (Ofendido) ¿Lechuga?

 

FUNCIONARIO.- O secuoya gigante, pero claro en caso que busque algo de duración limitada, (levanta el índice frente a él) es nuestra obligación advertirle que las secuoyas viven unos dos mil quinientos años, si son cuidadas con amor.

 

CIUDADANO.- (Alarmado) ¿Dos mil quinientos años? ¿Y encima de pie? ¡Qué va! (niega con la cabeza). No, demasiado tiempo, pero mire busque bien en su libro, que no tiene que ser un jeque árabe; un rey de país pequeño me viene bien, no soy nada exigente. Pero cuidado, porque la última vez me enviaron a nacer en un cuerpo que ya estaba ocupado; fue terrible, estábamos muy apretados los tres, una experiencia de lo más desagradable (arruga la cara en gesto de asco).

FUNCIONARIO.- (Suspira, se acomoda las gafas, se inclina sobre el libro, pasa las hojas rápidamente. Se detiene y golpea con la punta del dedo). Sí señor, tengo lo que busca (el CIUDADANO sonríe esperanzado). Tengo ahora mismo disponible un puesto para reencarnar en el futuro rey Jorge VIII de Avignon llamado el Prometedor; claro que como se autonombrará rey a los 18 años en el curso de una revuelta poco exitosa, morirá dos meses después en medio de torturas variadas (con las manos hace florituras en el aire).

CIUDADANO.- Eh, no (se echa para atrás en la silla). Tampoco tenía eso en mente; la verdad es que eso de las torturas no me va mucho, ¿sabe?

 

FUNCIONARIO.- Claro, claro, lo comprendemos perfectamente. De hecho esas plazas no son muy solicitadas. Y vaya usted a saber el porqué, aquí entre nos (bajando la voz y acercándose al CIUDADANO en tono confidencial) le cuento que le dan puntos extra para su siguiente reencarnación. Quizá hasta pueda llegar a ser una mujer guapa, usted me entiende (guiña un ojo).

 

CIUDADANO.- Ah por cierto, ahora que hablamos de mujeres aprovecho para exponerle una queja. En las últimas cinco reencarnaciones me he topado con mi mujer. Que sí, que la quiero mucho y es simpática, hombre, no voy a negarlo, pero preferiría conocer otras personas ya sabe, el rollito de culturas distintas, crecimiento personal, todo eso.

 

FUNCIONARIO.- (Asiente) Claro, claro. Pero mire, ahora estamos un poco cortitos de plazas, con el auge del control de natalidad es realmente poco lo que puedo hacer por usted. Y esto (carraspea, abre un folder que tiene enseguida) añadido al hecho de que su expediente no es de los mejores, sentimos decírselo. Posee usted un karma algo turbiecito. Un consejo, procure acumular puntos en su próxima vida porque si no, amigo, esto es un círculo vicioso. Le sugerimos como punto de reencarnación, en vistas de su presente historial, gusano de seda o perro de pradera.

 

CIUDADANO.- (Escandalizado) ¿Tan limitados estamos? No lo sé (se mira las uñas de las manos fingiendo indiferencia). ¿Y si hablara con su Supervisor?

 

FUNCIONARIO.- (Se acomoda en su sitio, incómodo). Nuestro Supervisor no está disponible en este momento, señor. Y escoja pronto (apremia) porque nos han avisado que se avecina el descarrilamiento de un tren y no se imagina cómo se pondrá esto.

 

CIUDADANO.- Bueno, pues perro de pradera que sea. Pero sepa que no me voy muy contento (agita el índice frente al FUNCIONARIO).

 

FUNCIONARIO.- (Conciliador) Si, lo sabemos, lo sabemos. Pero sea paciente, espere su próxima reencarnación. Fue un placer atenderlo. (Se pone de pie, le estrecha la mano, le señala la puerta sonriendo amable).Y recuerde, nada de esas cosas de hipnotismo, invocar espíritus ni leer libros de experiencias cercanas a la muerte ¿eh? Hay que mantener un poco la ilusión. ¡Lo vemos pronto por aquí!

 

CIUDADANO.- (Sale a la Sala de espera y cierra la puerta de la oficina tras él). Perro de pradera… Si por lo menos perrito de compañía de señora acomodada me hubieran dado… (Camina hacia la puerta de entrada, desgarbado; los otros personajes lo ignoran).

 

FIN