"Templo para un Caminante"

13.01.2015 12:46

Camino a la deriva.

Es un versículo

el largo silencio de la calle.

Tarareo THE LONG AND WINDING ROAD.

El sol hace mucho

que partió a otras tierras,

deja en hombres y siluetas

el manto de la bruma…

Solo, una vez más

en este pentagrama

de grillos y raperos,

concilio una duda entre el incienso y la mirra.

No sé si me envuelven las sombras

o soy la noche.

Cada paso, cada huella

es roca que se duele de ser pobre.

Habrá que sondear la niebla

por si aparece un zombi…

Sin rasgos ni dirección

me basta este templo.

Llaman con aldaba y puño…

 ¡No hay puerta!.

 

Testamento del suicida

Han escupido en el puente,

es preciso pasar sin caer.

El río es una promesa

retorciéndose en la distancia.

He notado el resplandor de los maravedíes…

¿Qué ha de hacer un suicida con el oro?

Avanzo hacia un lucero

solo una cuerda me separa

del mástil que lo alcanza.

Cuando no esté en la liza

y mi brazo no empuñe la ballesta,

otros Gengis arrasarán los cobertizos,

las almenas cederán al lloro de sus ruinas.

¿Escapar del sitio?

Las voces del crepúsculo partieron antes.

¿Qué habrá después del otro duelo?

¿Cómo levitar entre las luces que se alejan? 

 

Las huellas del polvo

Quién borrará mis huellas

sobre esta tierra desapreciada.

Quién dirá que fueron mías

si todo me quitaron.

A quién elevaré mi queja

si el padre está tan lejos.

A quién decir,

Jesús me dio la mano

si hasta la lluvia huyó.

Nada queda en la triste liza,

solo los cuerpos rotos

y los escarabajos que salen del estiércol.

Nadie querrá leerme

después del diluvio de maldiciones

y cejas erguidas.

Hay una cruz a cierta altura

mientras alguien remueve adoquines.

Una inscripción en el sepulcro vacío

descubre veinte siglos de espera.

Llegan los sacerdotes,

para la misa final

y aún, está ausente el verbo.