"AMARgura", Sol Maya

21.09.2013 17:09

Dos surcos de sangre recorrían la mejilla derecha de Sean. Era noche de interlunio. La luz de la farola entraba a trompicones por las rendijas de la persiana e iluminaba esos dos surcos rojizos. Es lo que recuerdo de aquel día. ¿Qué pasó exactamente? Es un secreto a voces, aunque nadie habla de ello. Las noches de luna nueva, todo el pueblo tiembla de miedo. Desde entonces, los surcos rojos aparecen sobre algunos dinteles. Al día siguiente ni rastro de las personas que habitan las casas. Ya solo queda una, la mía. Hoy es novilunio. Debo buscar otro pueblo, este ya ha sucumbido. Lectores ¿Creéis que soy yo el culpable?. Yo soy un alma perdida, condenada a mirar sin poder hacer nada por evitarlo. Sean murió en mis manos aquel día y después caí yo. Las almas de los Breiock están encadenadas. Si uno muere, su pareja también, y poco a poco, todos los consanguíneos. El amor que no se cuida, se transforma en enfermedad y extermina sin piedad.