"Salón de espera"

30.12.2014 11:01

Nos reunieron para decidir cuál de nosotras merecía una última oportunidad. La primera en llegar vestía de seda y adornos de oro. La trajeron con mucho cuidado después de mí y según pude escuchar tenía un año de experiencia prestando servicio en la más alta realeza, o sea, junto al rey. Debe haber sido todo un honor ser testigo de reuniones tan importantes para un país.

La segunda en llegar la trajeron en un autobús. Venía acompañada por el mismísimo rector de una de las más prestigiosas universidades del país y según escuché tiene veinte años de experiencia. Dicen que allí estudia la hija de un presidente.

Y yo trabajo aquí cerca, vine acompañada de dos jóvenes.

Luego de varias horas de espera, las otras dos clavaron su mirada sobre mí.

¡Mmm! Yo voy a ser la escogida. Soy la más joven y por lo tanto la preferida del rey. Pero ¿para qué les cuento esto? Yo no hablo con la plebe.

¡Ah siii! ¿Y porque será que estás aquí? Le dijo la segunda en llegar, que por cierto también lucía importante.

Trabajo hace veinte años en una de las universidades más importantes del país. Brindo servicios al rector de ella. Intimo con personalidades de la Educación, cosa que usted no conoce — insinuó.

No me hace falta querida, yo me codeo con la alta realeza ¿a qué más se puede aspirar? Conozco a muchos presidentes sumamente importantes y ricos —respondió sin pudor.

¿Y tú? Querida, me preguntó la primera ¿a que te dedicas?

Si, porque por tu aspecto no es difícil adivinar— insistió la segunda.

Ayudo a las personas a observar lo que deseen en una pantalla. A veces lloran, ríen y hasta pelean, incluso hasta he sido golpeada sin querer. Casi siempre termino mi labor tarde en la madrugada y no tengo días de descanso. Mi ropa está sucia y así llevo cuarenta años recibiendo a dos mil personas por día. Realmente yo estoy lista para tomar mi descanso.

Seguro que sí, que no te quepa la menor duda — dijeron al unísono, las otras dos.

De pronto entró a la habitación un señor de avanzada edad con un maletín. Comenzó a observarnos una por una con sumo cuidado.

Luego de una hora de un exhaustivo análisis llamó de su teléfono a alguien y le dijo— ya estoy listo para dar mi veredicto.

Inmediatamente entró a la habitación un comerciante de rostro severo y con voz impaciente preguntó — ¿Usted se ha tomado una hora solamente para decidir a cual de estas le va a dar una última oportunidad?

—Bien, seré lo más breve posible. El rey siempre merece lo mejor por ello creo que la suya debe ser sustituida inmediatamente. El decano de una prestigiosa universidad del país donde estudia la hija de un presidente, merece la misma suerte, sustitúyanla. Y esta, es la que merece una última oportunidad.

El comerciante no pudo ocultar su asombro.

— ¿Acaso usted ha enloquecido? Cuestionó.

Antes de ser un Ebanista, aunque joven, era una figura importante en el gobierno y por lo tanto siempre que deseaba visitar el cine, me daban el primer asiento de la primera fila. En él disfruté junto a mis amigos de las películas más hermosas y emocionantes de mi juventud. Acaricié por primera vez la mano de mi esposa, así como también le robé nuestro primer beso — dijo esto mientras mostraba un escrito que llevo grabado en mi espalda. Eran sus nombre envueltos en un corazón.

Luego se puso de pie y con lágrimas en los ojos culminó….

Esta, esta butaca sin dudas merece una última oportunidad. Colóquenla en el salón de espera, de mi casa.