"Reentrada", Arcangel

23.10.2013 21:13

El cosmonauta soviético Dimitri Zucov observaba los diales en la consola de mandos de la cápsula Vostok 7.

En pocos minutos habría cumplido su misión de permanecer siete días en orbita. Las mejoras realizadas a los sistemas de la nave espacial en lo referente a control y comunicaciones habían funcionado perfectamente.

Era el hombre que mas tiempo había permanecido en el espacio.

Incluso después de tantos días su traje espacial modificado ya no le resultaba incómodo como al principio, pero después de una semana ya se notaba que necesitaba un buen baño. Estaba ansioso por volver a comer comida de verdad y no pasta insípida de nutrientes en tubo.

- Control de misión cosmódromo Baikonur, reentrada en T menos sesenta segundos.

La familiar voz del controlador de vuelo crepitó chillona en los altavoces de la cabina.

- Enterado Vostok 7, Dimitri te estamos esperando con una medalla y una botella de vodka.

El cosmonauta miró a través de la ventanilla de observación, sus ojos grises disfrutaron el magnifico paisaje que pocos hombres observarían. Recordó las palabras del cosmonauta Yury Gagarin..”La tierra es azul”. Si, azul y hermosa, habría agregado Dimitri.

- Gracias Alexei, me gustaría si no es mucha molestia también una ducha.

- Por supuesto camarada. ¿Como responde el sistema de guía y control orbital?.

- Todo funciona perfectamente. Estamos en marca T de treinta segundos y contando – dijo presionando botones y moviendo teclas - piloto automático apagado, Swich maestro encendido, activando secuencia de ignición en veinte segundos y contando. Estoy en trayectoria correcta para el reingreso, computadora informa error de menos 0, 1 mili radián.

Si todo funcionaba como debería, el proyecto de llegar a la luna antes que los americanos era casi un hecho. Estos no estaban tan adelantados y el programa espacial Ruso tenía planeado pisar el suelo selenita en 1967.

- T menos diez segundos, todos los sistemas en verde.

Antes de llegar la cuenta regresiva a cero el cosmonauta notó una especie de bruma blanco - azulada brillante que envolvía la nave. Como las alarmas no sonaron y los sistemas seguían funcionando, desestimó la situación. Ya antes se habían percibido fenómenos espaciales inexplicables que al no tener consecuencias, fueron ignorados por el programa espacial.

- Controlando reentrada, motores de posición funcionan correctamente.

El Vostok 7 comenzó su reingreso en la atmósfera. Dimitri rogó que el escudo térmico resistiera.

La reentrada a la atmósfera es uno de los procesos más peligrosos de una misión espacial. El vehículo debe soportar dos fuerzas poderosas que son la gravedad y la fricción.

El aire que conforma la atmósfera terrestre es una mezcla de diferentes moléculas, incluyendo nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono. Cualquier cosa que caiga a través del aire golpea estas moléculas y por lo tanto se ralentiza. La cápsula al ingresar comprime el aire delante de la misma que se calienta hasta unos 1480 grados C.

Dimitri pudo observar como una lluvia de chispas se formaban fuera del habitáculo al comenzar a fundirse el casco ablativo. Era un proceso normal ya que permitía mantener el calor fuera de la cabina, pero esa experiencia siempre ponía nerviosos a los pilotos que se aventuraban en el espacio. De fallar el escudo térmico moriría al instante y no se enteraría.

La nave se sacudía como si fuese a desarmarse por el efecto de frenado, pero las luces indicadoras del panel de instrumentos no mostraban ninguna falla.

Mantuvo firme la palanca de control siguiendo el horizonte artificial, el más mínimo desvío terminaría en desastre. Podría incinerarse en la atmósfera o bien rebotar contra ella y ser lanzado al espacio sin posibilidad de rescate.

Los tres minutos que llevó a la Vostok 7 llegar a las capas bajas de la atmósfera le parecieron una eternidad al piloto. En cuanto el altímetro llegó a la altura permitida, Zucov disparó los paracaídas.

Los seis paracaídas rojos se desplegaron inmediatamente, el cosmonauta sintió la desaceleración repentina con tremenda satisfacción. Ahora solo faltaba descender en el lago Vlarir y la misión seria un éxito rotundo, los peces gordos del Kremlin estarían satisfechos.

- Control de misión cosmódromo Baikonur, este es el Vostok 7, ¿me escuchan?.

No hubo respuesta, los altavoces de la nave solo dejaban escuchar estática. Espero unos segundos y volvió a intentarlo sin suerte.

- “Tal vez la antena se dañó y no pueden recibirme”.- pensó.

No era un problema grave. Podía esperar varias horas en la cabina. En el peor de los casos, si la capsula comenzaba a hundirse al amarizar dispararía los pernos explosivos de la compuerta y saldría de la nave. Llegaría nadando a la orilla y los esperaría.

Estaba tratando de comunicarse nuevamente cuando una voz femenina lo interrumpió.

- Esta es la estación repetidora de Kazajistán, esta utilizando una frecuencia restringida, salga de ella o será triangulado y detenido.

- Ya se que es una frecuencia restringida solo para vuelos orbitales. Soy el cosmonauta Dimitri Zucov, estoy amarizando en el lago Vlarir en estos momentos.

- Y yo soy la zarina de Rusia – dijo la voz con un tono molesto – abandone la frecuencia, se lo advierto.

La cápsula golpeó el agua del lago con un brusco topetazo y empezó a bambolearse quedamente. Los paracaídas cayeron a un costado.

- No se quien sea usted, pero voy a explicarle la situación. - dijo el cosmonauta con un dejo de sorpresa y furia - quiero hablar con Alexei Pietrovich, controlador en jefe del cosmódromo Baikonur. Si no me comunica inmediatamente me voy a encargar que la encarcelen usted, ¿soy claro?.

Hubo un silencio por unos segundos.

- ¿Usted afirma ser el cosmonauta Zucov?, ¿entendí bien?.

- Afirmativo, ya he amarizado en el lago Vlarir sin inconvenientes. Comuníqueme con control de misión, por favor.

- Aguarde en su zona de descenso e irán por usted, la comunicación con el cosmódromo Baikonur es imposible en estos momentos. Fin de la comunicación.

Zucov apagó todos los sistemas y comenzó a quitarse los arneses que lo sujetaban. No parecía haber entradas de agua por ende no existía el riesgo de hundirse.

Se quitó el casco y los guantes del traje, el sol del mediodía caía raudo sobre la capsula y el calor comenzaba a sentirse.

Abrió la escotilla dejando entrar una bocanada de aire fresco. Respiró hondo y observó paisaje de la madre patria. Decidió deshacerse del resto del traje espacial y como la cápsula permanecía estable se arrojó al agua vestido con el mono de vuelo.

El placer de sentir el agua fría a su alrededor fue indescriptible, se quedó quieto haciendo la plancha durante unos minutos pensando en varias cosas. Pero sobre todo que pensaba pedirle a su novia Inga que se casara con el, después de la ceremonia de vuelo. Es mas, podría hacerlo durante la ceremonia. Sonrió al pensar en el rostro de sorpresa de esa belleza de cabello azabache y enormes ojos verdes.

Minutos después el sonido de un helicóptero lo sacó de su ensueño. Agitó los brazos en el agua para que lo reconociesen y comenzó a nadar hacia la orilla.

Al salir del agua observó varios vehículos blindados livianos que se dirigían hacia el, al igual que tres helicópteros que estaban aterrizando. No reconoció algunos de ellos, tal vez fuesen parte de otro proyecto de investigación. El Kremlin estaba lleno de secretos tecnológicos en lo que ambas partes llamaban guerra fría con Estados Unidos.

Tres hombres descendieron de una camioneta, dos de civil y un militar con insignias de general y fueron hacia su dirección. También un grupo de soldados descendió de un camión militar con sus armas listas.

El primer hombre con corte militar y traje le enseñó una insignia del servicio secreto soviético, la KGB.

- Que es todo esto?. No parece ser la bienvenida para un camarada que estuvo en el espacio por siete días.

- ¿Usted dice ser el Cosmonauta Dimitri Zucov ?.

Este lo miró confuso.

¿Es un chiste?, - dijo señalando la capsula que boyaba en el lago – ¿que cree que es eso?

Los hombres se miraron. El que había mostrado la insignia habló.

- Queda usted arrestado por deserción y traición a la patria.

Zuvov escuchó las palabras sin entenderlas.

- ¿De que esta hablando?. ¡Yo no he desertado!, he estado en el espacio, hable con el general Alexei Pietrovich del cosmódromo Baikonur, responderá por mí.

Los hombres volvieron a mirarse. El general a quien Zucov no había reconocido habló:

- El camarada Pietrovich falleció hace tres años de un infarto y usted lleva diez años desaparecido. ¿Cuanto le pagaron los americanos por desertar?. ¿Por que volvió a Rusia con este elaborado y ridículo plan de intentar hacernos creer que recién llega del espacio?. Esto parece otra estupida idea de la CIA.

El cosmonauta intentaba entender y ordenar la información que recibía, debía estar soñando, de un momento a otro se despertaría todavía en órbita.

- Esto es imposible, hablé con él por radio hace veinte minutos…- balbuceó confuso – acabo de volver del espacio, ¿que mejor prueba que la cápsula Vostok 7, ahí delante suyo?.

El militar lo miró con desdén.

- Ese dinosaurio no puede volar hace más de una década. Es tecnología obsoleta en 1975.

- Dice que estamos en 1975?, no es posible, ¡esto es absurdo!. ¡Estamos en 1965!. El programa Vostok, el programa Luna… mi novia Inga…

- Luna se canceló cuando usted desapareció. El programa espacial se retrasó décadas por su culpa, los Americanos llegaron a la luna el 20 de julio de 1969. No se que es todo este montaje, pero lo voy a averiguar. Acompáñenos a la camioneta sin resistirse, no empeore las cosas.

Sintió como los hombres de la KGB lo esposaban pero no se resistió.

- No soy un traidor – dijo irguiéndose ante su superior - Investiguen la cápsula, analicen la trayectoria. Todo esto es un error…cuando reingresaba noté un fenómeno extraño. Tal vez era alguna ruptura espacio tiempo o un puente Einstein-Rossen o algo así. Usted sabe que aunque mínimas esas posibilidades fueron analizadas por nuestros científicos. Los instrumentos deben haber captado algo, ¿Por que no investiga ?

- Lo haremos, Zucov, lo haremos. Para evitar un incidente internacional le brindaremos un juicio, tal vez se salve del pelotón de fusilamiento.

Dimitri se giró observando su capsula, donde varios buzos tácticos la estaban enganchando para elevarla con un helicóptero.

- Trátenla bien – dijo con un nudo en la garganta – es una buena nave.