"Océanos carnales", E.G.V.

25.02.2014 09:46

El laberinto núbil de tu piel,

tibia al cálido estertor de la carne rosa,

ya liviana y frágil mariposa,

ya vigorosa leona en la memoria,

del tiempo estéril de nuestros huesos,

                                        ágil ardilla que se balancea

en las flexibles ramas de tu cuerpo

hacia la tarde, es flor, limón o palmera,

grácil llovizna de primavera que abanica

                                        las praderas de mi alma.

Quisiera anidar en tu pubis,

echar raíces aéreas en tu melena,

en ese vello sedoso que, como hebras de luz, 

                                        se enreda entre suaves rizos, en espirales

de anhelos salvajes muy cerca de esa vía subterránea

     cuyo sendero carnoso, sonrosado,

                húmedo y palpitante me conduce

                            al centro inmortal del universo,

                                        al santuario escarlata de tu cuerpo impúber.

Vertiginoso abismo de silentes luceros,

donde la rosa vierte su desnudez

de estrella varada en las playas del recuerdo.

Al oasis arenoso del deseo, quiero viajar contigo,

al piélago infinito de todos  tus océanos carnales.