"Mi mascota", Colibrí

24.10.2013 11:55

He tomado el desayuno más temprano que de costumbre iré con mi abuelo al zoológico, me complace en todo. Prometió llevarme a comprar una mascota. A veces mi padre piensa que abuelo es sordo, porque dijo que el coche que conducía era tan viejo como él, pero lo oyó y pasó todo el día enfadado, tanto que no quiso salir de su cuarto hasta logré convencerlo de que cumpliera lo ofrecido.

Salimos para el parque zoológico a media mañana. Después que pasamos a ver los nuevos ejemplares que trajeron, un rinoceronte negro que es africano y otro blanco de un país llamado Sumatra; abuelo tuvo a paciencia de explicarme que esa era una especie en peligro de extinción, porque los hombres los mataban para robarle los colmillos.

_ ¡Qué abusadores son! –Protesté- Yo les sacaría todos los dientes al que hace eso. Mira, abuelo a los hipopótamos ¿Vamos a verlos?

_ ¿Sabes qué quiere decir la palabra hipopótamo? – Negué con la cabeza sin dejar de arlarlo por la mano- Pues quiere decir Caballo y agua. Son semi -acuáticos de día están en el agua y de noche salen a la tierra porque se alimentan de hierba. Ves lo gruesa que tienen la piel

_ Son feos, tienen la cabeza gorda y los ojos tan chiquiticos como las orejas ¿Por qué están peleándose, abuelo? – pregunté emocionado al ver a dos hipopótamos con las bocas grandes abiertas como si quisieran tragarse uno a otro.

_ Eso es muy frecuente entre ellos – reveló mi abuelo– Es probable que discutan a ver a cuál de los dos les pertenece el espacio en que están.

_ ¿Que le dan al que gane?

_No lo sé pero lo que sí sé que te llevaré a merendar unas bocatas de atún con zumo de limón antes ir a comprar la mascota.

 

Quedé asombrado de ver tantos animales de diferentes especies, juntos. Me antojé de un lagarto enorme. El vendedor me indicó que comía de todo. Abuelo lo miró serio y pidió que le dijera la verdad.

_Pues se lleva usted la más atractiva de mis iguanas, son conocidas por sus impresionantes rituales defensivos. Cuando vea que levanta el cuerpo y agita la cola con vigor de arriba abajo; atájela, porque esos dientes que posee en el borde interior de la mandíbula no son para bonito.

_ ¿Y esas espinas que tiene desde el cuello hasta la cola? –Averigüé sin tocarla.

_Son espinas correosas – expresó el vendedor - Se doblan, se estiran, pero no se rompen.

_Como la cola de mi perrita- dije y abuelo se rió.

_ ¿Usted está seguro que eso es una iguana? – insistió abuelo mirándolo dudoso.

_Abuelo, este lagarto tiene cinco dedos igual que mi mano.

_ Sí pero los tuyos no terminan en garras afiladas- respondió y volviéndose al vendedor le preguntó de dónde procedía el animalito.

_ Esta es de Madagascar – indicó horondo.

_ ¿Y crecen mucho? – averigüé por temor a que mi mamá la tirara cuando empezara hacer de las suyas como la perrita Zulú que se comía todos los zapatos y abuelo decía: Enséñenla y no la maltraten. De nada valió se la regalaron al primero que la celebró. Ese día lloré muchísimo, pero ni con eso me regresaron a mi Zulú.

_ Para ser sincero – dijo el vendedor rascándose la cabeza como temiendo que no la compráramos - , crecen metro y medio de longitud, más o menos. Pienso yo, pero a decir verdad lo desconozco.

_ ¿Cómo? – vi la negativa en la cara de mi abuelo y me entristecí. Podría asegurar que ya le había cogido afecto al animalito – Búscate otra mascota, Pedrito, porque no estoy dispuesto a que tu padre cometa un disparate.

El llanto que armé fue tal, que abuelo pidió que lo envasaran de inmediato.

Vivíamos en un piso altísimo y sin jardín. Para colmo en cuanto llegamos a casa la primera que vio a mi mascota fue mi madre.

_ ¿Y ese bicho qué es?- indagó con cara de pocos amigos, haciendo un gesto de repugnancia, en cuanto lo vio - ¿Dónde lo podrás? Como no te lo lleves a tu cuarto.

_ Hija, es solo una iguana – aclaró abuelo.

_ Lo que sea papá, no permitiré esas rarezas en la casa ¿Qué le darás de comer?

_ Es vegetariano como tú – respondí pensando que podría convencerla.

_ ¡Sácala de aquí inmediatamente! ¿Y si se convierte en un pterosaurio y empieza a volar por todo el edificio?

_Que exagerada eres Maruja-protestó mi papá-Eso fue en el periodo triásico y se extinguieron en el final del cretácico.

_ ¿No me digas? Ese animal fue el que desarrolló la capacidad de volar aparte de los insectos. ¿Y si a este bicho le da por lo mismo qué nos hacemos?

_Estás influenciada por la película de Parque Jurásico. Además es una simple iguana y está muy bonita

_ Mamá, no por favor, déjala.

Negaciones y súplicas duraron hasta que mi papá dijo la última palabra.

_La iguana se queda Maruja, entre Pedrito y yo la cuidaremos. Vamos hijo, ponla en el balcón.

Lo abracé muy fuerte. Abuelo me guiñó un ojo como diciéndome, ganamos y le sonreí.