"Manos rojas", María Karm

14.06.2013 11:43

Con grandes maderas y velas de color rojo surcaba el mar el barco de Antonio.

Pirata de los 20 mares (10 de la tierra, 5 de marte, 3 en la luna y 2 en Júpiter), navegaba cielo y agua en busca de aquel tesoro que escondió su abuelo hace ya más de 200 años.

Antonio “manos rojas” le decían los que lo conocieron, uno de los piratas más grandes y valientes, como su padre, como su abuelo…

El verano era muy duro ese año, Antonio “manos rojas” y su tripulación surcaban las feroces aguas del mar eterno en Marte (y si que hace calor en marte!)

 

Dos temibles criaturas vivían en esas aguas el bolán y el escuribal.

Se decía que estos monstruos eran solo uno, dos grandes cabezas con filosos dientes, escamas gruesas como acero, que no traspasaba ninguna espada, Dos colas con filosas puntas y una especie de corona detrás de sus cabezas que los viajeros aseguraban podían verte a donde vallas.

 

Antonio no era muy grande (de alto, claro) pero todos le temían.

Tenía el pelo claro y jamás se sacaba un par de guantes rojos (lo que le dio su nombre).

 

Estaba atento y observaba el horizonte, el mar parecía tranquilo y justo ahí fue cuando…

 

El barco se eleva como 5 metros arriba del agua y cuando Antonio sacó su espada ya tenía al Escuribal resoplando frente a su cara.

 

¡Salta! ; ¡salta! Le gritaban.

 

¡A los cañones! , ¡Traigan los arpones!

 

Eran tantas cosas juntas que todos corrían para todos lados y nadie hacia nada.

Ni los cañones, ni los arpones.

Estaban tan asustados que muchos se hicieron pis en los pantalones.

Antonio levantó sus manos rojas tratando de calmar a la bestia… y en ese momento se dio cuenta que el Escuribal no quería comerlo.

Detrás de la corona, supuestamente venenosa, aparece un viejecito con bastón y anteojos y adivinen que?

Manos rojas…

 

Antonio refriega sus ojos muchas veces y finalmente se acordó porque usaba esos guantes rojos.

 

Era apenas un “mozito”, como decían antes, cuando su papá se fue al mar en uno de sus tantos viajes de pirata; antes de irse, le regalo sus guantes rojos y le dijo:

-nunca te subas a un barco sin tu par de guantes rojos.

Si los veo voy a saber que son tuyos.

 

Antonio nunca había entendido eso, pero se dio cuenta de lo que estaba pasando.

¡Antonio! Le dijo su padre, como es que tardaste tanto.

Hace como dos años que te estoy esperando…

Y mostrándole una cueva lo acercó al gran tesoro manos rojas, oro, plata, collares, coronas, hasta tenía el zapato de cristal de cenicienta y el tridente de tritón (rey del mar, el de la sirenita, ¿se acuerdan?)

 

Todo es nuestro, los manos rojas somos los mejores piratas del universo y hemos creado el Escuribal para mantener alejados a todos.

Antonio estaba duro, no del frío, porque hacía un calor de locos, estaba duro del asombro.

Pasaron 9 lunas llenas, solo, pensando en todo lo que había pasado y Antonio Manos rojas subió a su barco y repartió por el mundo todos sus tesoros.

Tritón lo saludó volviendo el mar de mil colores, los reyes tomaron sus coronas y muchos disfrutaron de lo que nunca tuvieron.

- prefiero tener poco dinero y estar cerca de las personas que quiero- decían las bolsas repletas de dinero que llegaban a todos los pueblos conocidos.

Antonio nunca más fue temido y nunca más estuvo solo.

Esa mañana hacía tanto calor como en Marte y Antonio saltó de su cama de madera con su acolchado rojo.

Se había quedado dormido con su espada para jugar a los piratas y con los guantes rojos que le había tejido su abuela en su cumpleaños.

Vaya sueño el de anoche, le dijo su papá, parece que viajaste muy lejos, y además fuiste en barco?

- si papá navegando por el mar eterno de Marte!!!

 

Soy Antonio!!! El pirata Manos rojas!!!!!

 

Y los dos se rieron un rato contándose sus historias de viajes soñados.