"Madurá un poco", Pagliacci

22.06.2013 19:52

El personaje, Luciana, habla por celular. Puede estar en cualquier escenario, aunque se recomienda simular el interior de una casa.

 

 

Hola, ¿Rodolfo?

¡Ya estoy en la Argentina, de nuevo!

¡¡Sí, volví!!

Cómo que qué hago en la Argentina.

¡Vivo acá, Rodolfo, nací acá y vivo acá, qué tiene de raro!

 

Ah.

Que no te avisé que me iba. Bueno, ahora te estoy avisando.

Y, no sé... extrañaba.

 

¿Qué?

No, me vine sola. Extrañaba el país, no te extrañaba a vos.

¡Ay, no seas exagerado! ¡Me volví a la Argentina, no tiene nada de raro!

Bueno, sí, me traje tu billetera, ¡No me iba a volver a dedo, Rodolfo!

 

Cómo que qué hacés vos. No sé. Salí a pasear, hacé un poco de turismo, tampoco soy el centro del mundo, che.

Sí, ya sé que habíamos viajado juntos. ¡Pero ya no estamos juntos! Yo me volví, y vos estás allá. ¡Madurá un poco, y tratá de disfrutar!

 

¿¿Ah, sí??

¡Si tanto querías disfrutar, no te la hubieras pasado en el hospital, quejándote!

 

Ah, claro. Si vos no elegiste enfermarte, yo no elegí volverme a la Argentina, mirá qué fácil que es. Así, cualquiera.

 

¡No me grites, eh!

Mirá: lo primero que tenés que hacer, es tratar de ponerte bien.

Pensá que es tu luna de miel, y la tenés que disfrutar.

Bueno, nuestra, tuya... ahora es tuya, ¿no?

 

Bueno, sí, puede ser...

Puede ser que la comida tuviera algo que ver. ¡Es otra cultura, Rodolfo, yo qué sé qué se come y qué no! ¡Encima que cocino!

¡Y no, yo no comí, cómo iba a comer esa porquería!

 

Pero Rodolfo... Rodolfo... ¡La comida va y viene! ¡Lo importante está acá, en el corazón! ¡Si tenés una actitud positiva, no te vas a enfermar!

¿Ves? ¡Ya estás quejándote de nuevo!

 

Ay, bueno, basta, Rodolfo, dejá de quejarte por todo. ¿Ves? ¡Por eso me volví!

Ah, y qué sé yo con qué vas a pagar la internación. ¡Lo hubieras pensado antes de enfermarte!

 

¿Qué?

Ah, no sé. Yo tampoco entiendo el idioma. Y bueno, ponete a aprender.

Es Tailandia, ¡no es otro planeta!

 

¿Qué?

¿Que necesitás plata?

¡Yo sabía! ¡Yo sabía que te estabas casando conmigo por interés! ¡Ay, ya me decía mi mamá...! ¡Cómo no le hice caso!

¡¡Ves cómo sos, Rodolfo, ¿ves?!!

 

Ah, claro, ahora “no es tan fácil” encontrar un trabajo. ¡Esas cosas se piensan antes de enfermarse!

Y no.

Cómo te voy a devolver la billetera. ¡Estamos lejos, Rodolfo, ¿no te das cuenta?!

 

Ay, basta, Rodolfo, me tenés podrida. Lo único que hacés, al final, es quejarte y quejarte.

¡Lo primero que tenés que hacer, es dejar de andar llorando por los rincones!

Así te vas a curar.

Y después, te podés conseguir un trabajo... aprender el idioma... bueno, el idioma te va a servir si tenés que mendigar, también. O prostituirte.

 

¡Y listo! ¡Ya tenés todo resuelto, solamente pensando en positivo!

 

¿Ves? ¿Ves cómo sos?

¡Siempre tengo que solucionarte todo!

¡Cuándo vas a madurar, Rodolfo, por favor!

 

¿Qué?

¡¡A mí no me hablás en ese tono, ¿me entendiste?!!

 

¡Ah, no!

¡Y cómo querés que me sienta, si soy una mujer usada, y engañada!

¡No me llames nunca más, Rodolfo, ¿me entendés?! ¡¡Nunca más!!