"Lucía", Jus

09.10.2013 15:11

Contaba una vieja historia que en un antiguo castillo, vivía una niña, llamada Lucía. Cada mañana peinaba su cabello que como una catarata de agua dorada se deslizaba desde la cumbre de su cabeza hasta su cintura. Luego, se cepillaba sus dientes que eran más brillantes que un collar de perlas. Su rostro era suave y tan blanco que hasta las muñecas de porcelana lloraban de la envidia. Por eso, el payaso Carcajada, las entretenía un largo rato para sacarles una sonrisa. Por su lado, el duende Paquito, les bailaba canciones alegres con su trajecito multicolor, pero al parecer, solo el mago Pantufla podía alegrarles el día, pero una vez más de esas tantas veces, la bruja que dormía en el sótano le había quitado poder.

 

Lucía no le daba importancia a esas tonterías de cuentos de hadas. ¡Ella era lo suficientemente madura como para prestarle atención a esas tontas historias!. Por eso, pasaba las horas leyendo y escribiendo poemas maravillosos a cerca de sus sueños que con profunda avidez quería que se cumplan.

 

Un día, aburrida del mundo intelectual en el que siempre se sumergía, se fue a pasear por el jardín del castillo, con la idea de jugar un largo rato. Allí, encontró una flor magnífica. ¡Era más bonita que las rosas!. Al verla tan bella, observó cautivada sus pétalos azules, apreció su fragancia exquisita y le cantó una canción:

 

-¡Quiero transformarme en reina!

¡Me muero por ser preciosa!

¡Mucho más de lo que soy!

¡Y más que una mariposa!

 

¿Y saben que? el capullo cobró vida y le prometió hacer realidad su deseo.

 

Mejor, ni les cuento sobre la reacción de las muñecas cuando la vieron... ¡No se imaginan lo que lloraron al ver a la niña aún más linda! Lloraron tanto que el llanto inundó hasta la cúspide de la torre. Pero la pequeña se sintió tan apenada por ellas que inventó una nueva composición y dirigiéndose a la flor entonó:

 

-¡No importa si me ven fea!

¡No quiero ser ambiciosa!

¡Más humilde quiero ser!

¡Amistosa y bondadosa!

 

Y como así fue, ese día, el pimpollo nació y todos fueron felices.