"Los vampiros tienen sentimientos (II)", Coral del Mar

26.09.2013 10:10

 

 

El Príncipe de los Cárpatos se quedó al lado de Jeannette horas y horas mirándola. No podría aceptar el hecho de que su amada ya no estaba viva. Su alma, igual que sus ojos, se petrificaba como las rocas. Hay solo odio en su mirada. Los dientes de vampiro se le ven aún más grandes, más afilados. Su rostro, tan bello antes, ahora era deforme. No quedaba nada del que era el Príncipe de los Cárpatos. Con Jeannette en los brazos avanza con rapidez sacando sus dientes como un lobo endemoniado. La luna llena brilla con más fuerza. Los vampiros asombrados oyen un aullido que le dan escalofríos. Se acercan a la puerta y ven al Príncipe desapareciendo entre las sombras de los árboles. Se miran sorprendidos unos a los otros y se separan yéndose cada uno a su casa con prisa. Se acerca el amanecer. El sol saldrá dentro de pocos minutos y los quemará. Nada les da más miedo.
-¡Mama!
-¿Qué pasa hija?
-VI a alguien observándonos por la ventana, dice la niña con miedo.
-¿Qué te pasa Jenny? ¿No sabes que nosotros, los vampiros, no tenemos miedo?
La madre coge a la niña y la abraza con fuerza. Ella también tiene miedo. Desde cuando desapareció el Príncipe alguien los está acechando y los está matando a cada uno de los que estaban en el ritual dónde mataron a Jeannette. En la oscuridad se oye un aullido que les llena de miedo a las dos. Se acercan a la ventana y ven a alguien comiendo a uno de los suyos. El hombre tiene el pelo negro y largo. De pronto se para, levanta la cabeza, huele y las ve mirándolo. Sonríe con maldad sacando de su boca unos dientes largos, afilados y llenos de sangre. Empieza a correr con rapidez hacía ellas. La madre coge a la niña y suben por las escaleras hacia las habitaciones de arriba. Se encierran en el cuarto de la niña temblando de terror.
Al vampiro hambriento no le para nada. Rompe la puerta de un golpe y se queda parado con su larga sonrisa diabólica en la cara.
La mujer está sorprendida. El que las estaba acechando era… El Príncipe de los Cárpatos. Se levanta ahora sin miedo cogiendo la mano de la niña. Lo mira con odio y mucha ira.
El Príncipe dice con una voz gutural:
-¿Alba?
-¿Vas a matar a tu hija también?, le pregunta con rabia la mujer.
-¿Cómo te llamas pequeña? pregunta el Príncipe acercándose a la niña, mientras se limpia la boca de sangre. Extendiendo la mano hacia ella. Su cara ha cambiado. Es el mismo de antes de la muerte de Jeannette: guapo, con los ojos igual de negros pero cariñosos. Parece aún más bello.
La niña deja la mano de su madre y coge la mano del Príncipe.
-Me llamo Jenny, papa…
Cogidos de la mano, padre e hija desaparece entre las sombras de los arboles dejando a la pobre Alba sin aliento.