"Los vampiros tienen sentimientos (I)", Coral del mar

26.09.2013 10:08

 

 

- ¡Dejadme salir!, grita con desesperación la joven Jeannette.
Su cuello mordido por los vampiros, no para de sangrar.
Vino en Transilvania para hacer un reportaje. Siempre ha negado la existencia de alguien que podría alimentarse con sangre humana. Está mirando a su alrededor con desesperación. Se da cuenta que toda la sangre que hay en los botes del armario de la pared, no es de los animales como se solía decir, sino era sangre humana. Tantas historias que había escuchado sobre los vampiros, pero nada es igual cómo vivirlo en su carne propia.
Intenta moverse pero no puede. Se da cuenta que está en un ataúd que, es extraño, pero es de color blanco. Lleva puesto un vestido oscuro y una corona de flores negras sobre su cabeza. Siente una extraña hambre, que le tuerce el estómago. En este silencio empieza a oírse de pronto muchas voces que se están acercando. La puerta se abre y empieza a entrar mucha gente, vestida de negro, con las cabezas inclinadas, que no paran de murmurar cada vez más fuerte. De pronto se callan, dejando camino libre a otro hombre que se acerca mirando continuamente al suelo. Cuando llega al lado de Jeannette, se para y la mira sorprendido.
- ¡Eres guapísima! , dice el hombre.
Jeannette se ha quedado helada de miedo. Poco a poco recupera su respiración. El Príncipe de los Cárpatos tiene el pelo largo, negro y es muy guapo. Sus ojos oscuros transmiten amor y no miedo.
- ¡Mátala Príncipe! gritan todos. ¡Ha llegado la hora!
El pánico la envuelve como una manta negra, dejándola sin aire. Siente los ojos de los vampiros acechándola.
- No puedo, dice el Príncipe de los Cárpatos con la voz ahogada por la emoción.
Jeannette ya no tiene miedo. Se da cuenta que por primera vez en su vida se ha enamorado. El Príncipe le coge la mano con ternura.
- ¡Hay que sacrificarla para que tu padre despierte y podamos gobernar la tierra!, gritan todos con odio.
- No puedo…, dice otra vez el Príncipe. Parece que nadie lo oye
-¡Ahora!, se oye un grito gutural que rompe el silencio. Antes de que nadie pudiera reaccionar, uno de los vampiros está ya encima de Jeannette. En el mismo tiempo que la está mordiendo le la está acuchillando sin piedad alguna. Dos o tres vampiros más se le están uniendo al primero.
-¡Nooooo!, grita con desesperación el Príncipe de los Cárpatos.
La joven, con sus últimas fuerzas le coge la mano. El hombre empuja con odio a los que se quieren acercar. La mira con amor. ¡Cuánta amargura e impotencia! En el profundo silencio de la muerte se oye solo la joven susurrándole al oído con un último soplo:
-¡Me llamo Jeannette!
Los vampiros se retiran con sed de sangre, pero con respeto, avergonzados.
El Príncipe de los Cárpatos con lágrimas en los ojos, mira hacia el cielo, gritando con desesperación:
- ¿Por qué???!!!