"Los animales del bosque y la manzana", Xira Tzimisce

10.04.2014 11:19

Hubo una vez en que en un pequeño bosquecillo convivían muchos animalitos: pájaros, lagartos y lagartijas, osos y zorros y otros muchos más. Todos vivían en juntos, cada uno en su territorio y sin molestarse unos a otros. Los pájaros volaban por el hermoso cielo azul, los lagartos y lagartijas correteaban y se escondían entre las piedras. Los osos, grandes y temibles, pasaban su tiempo en lo profundo de sus cuevas y los zorros hacían lo mismo en sus madrigueras. Sin embargo, un día las cosas en el bosquecillo se complicaron.
Un árbol enorme, un gran manzano que ocupaba gran parte de la hondonada, sólo había dado una manzana. Una manzana de un verde intenso, que la hacía irrefrenablemente apetecible. El valle en el que se encontraba el manzano estaba compartido por dos familias: los hurones y los petirrojos. Los hurones vivían en la parte derecha de la hondonada, y los petirrojos en la zona izquierda. Los hurones, como buenos escaladores vivían mucho tiempo en la copa del árbol y subían y bajaban por su tronco a todas horas. Loa petirrojos por otro lado, tenían sus nidos en las ramas del manzano y sus polluelos estaban en ellos.
El invierno había sido muy duro, y aunque la primavera había comenzado, se notaba la escasez de comida, asique las dos familias querían la manzana. Normalmente, la manzana era para la familia que dominaba en esa zona, pero en este caso, la manzana se encontraba justo en la mitad del valle, sin pertenecer a una u otra zona.
- Hurones: La manzana es nuestra marcharos. Vosotros podéis volar y encontrar comida en otro lado sin mucho esfuerzo, nosotros nos moriremos de hambre si no comemos esta manzana.
- Petirrojos: Sí, podemos volar, pero tenemos polluelos que no podemos abandonar y que tienen que comer. ¡Marcharos vosotros! La manzana es nuestra.
Las horas pasaban y ninguna de las dos familias cedía, las dos querían la manzana. De pronto, uno de los petirrojos que volaba arriba y abajo mientras discutían, vio como la manzana se movía a través de las ramas. Rápidamente, alertó a su familia y a la familia de los hurones, que horrorizados por la situación subieron hasta ella. Allí se encontraron con la peor situación posible para ellos: la manzana estaba desapareciendo. Una familia de gusanos, otra de zarigüeyas y otra de dulces gorriones estaban compartiendo la manzana.
- Hurones: ¡Qué hacéis! ¡La manzana es nuestra!
- Petirrojos: ¡No os la comáis! ¡Es nuestra!
- Gorriones: No es vuestra. La manzana estaba en el árbol, y vosotros solo discutíais. Nosotros teníamos hambre, teníamos que comer, tenemos familia y tienen hambre. A nosotros no nos importaba compartir y cogimos lo que vosotros no queríais.
Y así fue como hace mucho tiempo en aquel bosquecillo, los hurones y los petirrojos aprendieron una gran lección: no sirve de nada discutir, lo importante es compartir.