"Las mejores amigas", Vexy Prentiss

30.01.2014 12:02

 

¡Qué rápido pasan los años! Parece que apenas ayer mi mamá salió de casa para ir por Lily. Me acuerdo que era el día de mi cumpleaños, y yo ya no podía esperar más para conocer a mi nueva compañera de juegos.  Siendo hija única, y sin tener primos o amigos que vivieran cerca de mi casa, las horas fuera de la escuela siempre se me hacían eternas.  Sí,  yo tenía como compañía  la música de la radio o los gruesos volúmenes de la biblioteca de papá, pero siempre anhelé tener en casa a alguien que me pudiera acompañar en mis aventuras en la inmensidad del patio de juegos. Por su edad, mis padres ya no podían darse el lujo de tener más hijos, y para colmo, pensaban que comprarme muñecas iba ayudar a convertirme en otra de tantas anoréxicas  obsesionadas con la moda. ¡Por favor! En ese entonces yo ni siquiera tenía idea de esos trastornos que van destrozando la mente y el cuerpo. Solamente sabía que mis compañeras de escuela podían jugar a un millón de cosas distintas, como a ser maestras, princesas o hadas, mientras yo me quedaba en un rincón, esperando en vano a que alguien de ellas se apiadara de mí y me invitara a jugar. Pero desde que Lily entró a mi vida, esos años de soledad fueron quedando atrás. Además de tener un bello rostro, y una abundante cabellera dorada, gracias a su lealtad, Lily supo ganarse pronto un lugar muy especial en mi corazón. Sin importar la hora, ella siempre estaba dispuesta a escuchar mis más oscuros secretos, y con su gentil abrazo sabía cómo hacer desaparecer esas horribles pesadillas que me robaron tantas horas de sueño.

Tanto valoré su cariño, que seguí siendo su amiga durante muchos años, honestamente,  más de los que yo esperaba. Mis amigos  decían que me olvidara de ella para siempre, que era absurdo ver a alguien de mi edad aferrándose con tantas ganas a un tonto recuerdo de la infancia, y yo, resistí valientemente todos esos ataques verbales…hasta hace poco.

En unos días me voy a casar, y sé que ahora debo de enfocar toda la fuerza de mi amor hacia mi futuro esposo y a los hijos que tendremos en el futuro. Lo malo de todo este asunto  es que me duele hasta los huesos tener que enviar a Lily a esa fría tumba de cartón donde yacen el resto de las primeras ilusiones de mi vida. ¿En serio tiene que doler tanto separarse de alguien que te dio tantas horas de alegría?

Aunque pensándolo bien…mi esposo no tiene por qué conocer todos los secretos de mi vida, y yo sería una mujer bastante mala si me olvidara de Lily y de todas las hazañas que realizamos juntas. ¿Hombres? Hay millones de solteros en todo el planeta, pero un lazo de amistad como el de Lily y yo, es más valioso que un diamante, y no es justo romperlo por algo tan insignificante como el matrimonio.