"La gamusina y el Cucurumeco", Manu

02.09.2013 11:41

En  el año de las    ataulas, cuando el segundo sol dormía, este mundo se tornaba cada vez más frio y triste con cada despertar, la poca vida se movía en busca del sitio más tibio, nada  era ya lo que fue, los pocos que se atrevían a desafiar el frio sabían, que no podrían soportarlo. El alma se adormecía con cada respiro y en cada ser viviente, solo la esperanza de que el sol despertara de nuevo los hacía seguir con vida, entre todos, una sobresalía, y en su mirada, vivía la ilusión, la claridad y la pureza, que esperaba impaciente, que el gran velo se rasgará y la luz penetrase hasta el último de los rincones y con ella  su  alma renaciera.


La Gamusina era la que portaba en sus ojos la claridad y el interrogante eterno que  pedía respuestas y que buscaba una razón para vivir, algo que le devolviera la alegría y la  libertad  idas  de su alma.  Ella digna y con una sonrisa nerviosa se dirigió a sus padres y les dijo: “¡padres quisiera salir y buscar un lugar sin frio y soledad!”, los padres callaron, pero la Gamusina  insistió y dijo, ¡tenemos tantos upos en este lugar y nunca nada cambia solo frio y más frio déjenme salir !.  Los padres aceptaron  por tratar de complacerla y darle algo de independencia, aunque sabían que no podían permitir que se alejara mucho, accedieron, pero le dijeron que caminara máximo 100 seurias, hasta donde pudieran verla, ella que nunca había salido a más de 20 seurias se alegro, su expresión dejaba ver lo contenta que estaba y emprendió su marcha. Ella sabía a lo que se exponía, pero  la necesidad de encontrar respuestas y quizá de encontrar a alguien que le

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ayudara a recobrar la ilusión la animaba.  Continúo caminando la misma distancia,  con una dirección diferente y repitiendo su caminata, siempre con su pensamiento puesto en encontrar  una respuesta a lo que parecía no tenerla.

Cierta mañana en que el frio era insoportable la Gamusina camino en círculos por esos senderos que antes había ya recorrido, su caminar ya era lento, cada paso era más pesado que el otro, quería acelerar pero el cansancio era más fuerte que su deseo de continuar, de pronto se detuvo a descansar y junto a aquel camino seco y frio se encontraba un cucurumeco solitario, recogido por el intenso frio, inmóvil y casi agonizando, levanto su vista y  miro a los ojos de la Gamusina y pudo ver su tristeza, movió su cabeza y con voz pausada le dijo.”¡Hermosa Gamusina dime ¿has escuchado hoy el canto de los efidos voladores? La Gamusina contesto “¡ Que haces afuera con este frio no sabes acaso que puedes morir?”.El cucurumeco prosiguió.”¡Tengo  tantos upos en este lugar y espero a la muerte, pero a pesar de ser  viejo y débil no viene por mí , yo espero, pero nada que llega, desde hace mucho te veo pasar a mi lado, dime ¿que buscas? La Gamusina indico.”¡Una respuesta!”.El cucurumeco  le contesto” ¡no lejos estas de conocerla, más yo solo espero escuchar el canto de los efidos quizá en mi último despertar!” El cucurumeco suspiro  y se recogió aún más el frio era cada vez más fuerte.

Al escucharlo, la Gamusina se agachó y lo miró con ternura y dijo “¿porque a pesar de que siempre estabas en este sitio y yo pasé muchas veces por aquí

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nunca te vi?”. El cucurumeco respondió.”¡Creo que aún no era el momento!” atinó a decir el cucurumeco.  La Gamusina sintió pena por él, y aprovechando que  sus  padres  se  encontraban distraídos  en sus  tareas,  le  dijo  al  cucurumeco,    ¡ven  sígueme¡ lo llevó hasta su hogar, lo colocó  a la mesa donde le dio de comer, después  tomó una gran manta  y lo arropó,  el cucurumeco agradecido le dijo: “¿Cómo es posible que exista esta luz?”” ¿Cuál?” Preguntó la Gamusina, el prosiguió:   ” ¡La que tienes  en tus ojos, hace tanto que no la veía y creo que mi espera no fue en vano!”. El cucurumeco respiró profundo y una  lágrima se desprendió de sus ojos. La Gamusina sorprendida balbuceó:” ¿Acaso soy yo la culpable de tu llanto?” El cucurumeco le respondió.”¡Lloro de alegría, porque al fin en visto, así sea el último instante de mi vida, que era cierto y que tú en realidad existías!” “¡no comprendo!” dijo la Gamusina.”  “¡Yo busco  quien me diga porque debo vivir!”.

El cucurumeco se incorporó se acercó a ella y mirándola con ternura le dijo.”¡Tu búsqueda ha terminado, pero para encontrar en realidad lo que quieres debes mirar al sol que duerme y decirle con tu alma lo que quieres saber!”. Ella levanto su mirada al sol dormido, lo miró y un silencio profundo invadió el lugar y de pronto sin que la Gamusina lo notara, el cucurumeco se acerco lentamente se abalanzó sobre ella, abrió sus fauces y la engulló.