"La estrella", Violeta

02.12.2013 11:46

Necesito un mejor ángulo para las fotos- dijo Clara mientras guardaba la cámara en el bolso, y arrastraba de la mano a Elena, su hermana menor.
Treparon casi corriendo las vetustas escaleras del colosal aparato prehistórico del parque, era el lugar más alto y Clara tenía la certeza de que las fotos serían mejores desde ahí arriba.
¿Pero y  los demás chicos? – preguntó Elena angustiada mirando en derredor, tratando de divisar al resto de los muchachos.
Aquí cada cual tiene una tarea especifica dentro del parque - le respondió Clara- y cuando todos terminemos, nos veremos en el lugar acordado. ¡Ya me estoy arrepintiendo de haberte traído, estás muy quejona! – decía mientras ayudadas por la operadora de  la atracción se introducían en una de las cápsulas giratorias.
Una vez dentro Clara se acomodó muy cerca del cristal de la ventana para divisar el entorno que cada vez se tornaba más lejano con  los giros ascendentes del aparato.
¡Con estas fotos daremos publicidad a nuestra campaña de salvaguardar el parque, y aunaremos las fuerzas posibles! – exclamó Clara emocionada mientras oprimía una y otra vez el botón de la cámara de fotos.
¿Y en verdad creen que desistan de demolerlo?- preguntó Elena mientras apretaba los ojos para no ver hacia abajo.
Eso espero - dijo Clara - Este parque ha formado parte de la infancia de muchos niños y sería un crimen que por viejo, por falta de mantenimiento y ganas , pues lo destruyan para convertir el espacio en un parque de atracciones tan frívolas como dinosaurios        artificiales - terminó diciendo.
A mi me gustan los dinosaurios- dijo Elena- los prefiero antes que a estos aparatos de hierro tan viejos y peligrosos, ya desearía que hubiera terminado esta vuelta para bajarme….
No pudo terminar la frase, se escuchó un molesto chirrido y la ruleta gigante se detuvo, la cápsula donde iban las dos chicas quedó detenida justamente en el punto más alto del aparato.
¿Qué ha pasado?- preguntó Elena asustada - ¿Por qué nos detenemos?
Al parecer se ha ido el fluído eléctrico, pero no te preocupes que debe venir pronto, no seas tan cobarde que no nos va a pasar nada – le dijo la hermana mayor dejando por un momento el lente y apretándola contra sí.
En su interior estaba tan tranquila, Clara conocía de estos frecuentes apagones y no era la primera vez que la sorprendían en La estrella, como le llamaban al equipo. Sabía que aquello era una artimaña para quitarle la poca fama que le quedaba  al parque y decepcionar de una vez  a los pocos visitantes que el mismo todavía recibía.
Con Elena abrazada a ella, Clara mantenía la vista fija en todo el entorno. En su interior pensaba  lo aventurado de esta misión que se habían propuesto los chicos de la clase al enterarse en las noticias del fin del parque. Una y otra vez se preguntaba como era posible que alguien tuviera la idea de en vez de arreglar el longevo parque de atracciones, pues convertirlo en un moderno zoológico jurásico.
Mas allá, y visible desde su punto de mira en este momento estaba la entrada del  lugar. Su comienzo  era un extenso zoológico con animales de varias clases y regiones, muchos de ellos tenían casi la misma edad de Clara pero se mantenían ahí siendo el disfrute de grandes y pequeños en las ya pocas visitas que daban las personas al parque.
Después del zoo asomaba la entrada al parque de atracciones donde La estrella, donde ahora estaban, quedaba justa al centro. Alrededor otros vetustos aparatos, carentes de pintura y sin funcionamiento adornaban el triste panorama que se habían propuesto fotografiar para hacer una petición a las autoridades de la ciudad por la salvaguarda del único sitio de esta clase.
¿Te imaginas que los dinosaurios que quieren poner aquí, despertaran igual que los de Jurasic Park y terminaran comiéndose a las personas en las calles?- dijo sonriendo irónicamente..
Por lo menos si hubiese un dinosaurio de esos cuello largo aquí, me montaría en su cabeza y saldría de esta cosa inmediatamente. ¿Cuando vendrá la corriente? Ya me quiero bajar de aquí – dijo Elena mientras se acurrucaba aun mas en el regazo de su hermana.
Clara miró hacia las escaleras por donde habían subido ella y Elena para meterse en las cápsulas, y visualizó al resto de los chicos que les hacían señas con las manos y chillaban para que ellas los viesen.
Ahí están ellos, seguro ya terminaron y nosotros aun aquí – dijo - Pero mira que interesante, este es el punto más alto del parque y ellos nos ven y nosotros les escuchamos - y se acarició la barbilla como hacia siempre que se le estaba ocurriendo alguna buena idea.
El sonido de la vuelta del fluído eléctrico la sacó de sus meditaciones. Las cápsulas fueron bajando una a una y pronto la de ellas llegó al sitio donde la operaria le ayudó salir. Afuera estaban los chicos con mucha algarabía esperándolas.
¿Has tomado las fotos?- le preguntaron casi a  coro.
Pues sí- dijo ella- he tomado muchas desde buenos ángulos pero les debo hacer una pregunta. ¿Veían ustedes claras cada una de las cápsulas en lo alto?- les dijo.
Si- respondieron ellos.
Entonces mi plan dará resultado, vamos a casa – les dijo y todos le siguieron saliendo del parque.
Al día siguiente volvieron equipados con mochilas y silbatos. Como era domingo, el parque estaba medianamente concurrido. Hicieron la fila y se montaron en La estrella, dividiéndose por cápsulas para intentar acaparar todo el aparato. Comenzó la vuelta, y a los pocos minutos devino el habitual corte del fluído. Ya todos estaban preparados, sonaron los silbatos, se escuchó una algarabía. De las ventanas de las cápsulas comenzaron a salir volantes que cayendo en determinadas zonas del parque eran recogidos por los visitantes, pero lo mas hermoso fueron las banderas de telas escritas a acuarela y creyones que hondearon en todas las cápsulas con una sola consigna: Salvemos nuestro parque.