" La estirpe del espacio", Tommy Asimov

09.10.2013 15:15

En el año 3.983, la astronave de exploración NOSTRAMA fue la primera en aterrizar en Argos, el primer planeta de Alfa Centauro de los tantos mundos descubiertos por entonces, que era idéntico a la Tierra.

>>Argos era, innegablemente, un planeta admirable bajo muchos puntos de vista. La atmosfera que lo envolvía era ideal para la vida. Aquí y allá, sobre la superficie, se abrían vastos mares, abundantemente recalentados por el sol, que evaporaba continuamente sus aguas, escondiendo la parte baja del planeta tras una cortina de nubes. Continentes, islas y mesetas completaban la estructura de aquel mundo.

Como en la Tierra, allí se alternaban el día y la noche, el viento y la lluvia, y su temperatura media podía ser soportada perfectamente por los seres humanos.

>>¡Pero en Argos no existía la vida!

>>En sus continentes no rugían las fieras, ni volaban aves por el cielo, ya que no existían, y sobre sus vastas rocas no crecían ninguna vegetación; tampoco existían las bacterias que deberían haber empeñado su lucha contra la piedra para desmenuzarla, y menos aún para formar un organismo complejo. Por eso, no existía una verdadera y propia tierra digna para la vida.

No obstante, había muchas piedras, rocas y también arena, pero no existía un solo centímetro de tierra propiamente dicha, sobre la cual pudiera crecer la vegetación.

No, en Argos no había nada vivo, ni siquiera microscópico; en sus vastos océanos no nadaba nada, y en su fondo tampoco se hallaba el característico fango. Se trataba de uno entre tantos mundos cuyo descubrimiento, ocurrido durante las muchas exploraciones de la galaxia, había representado una desilusión: un mundo en el cual, como en la mayor parte de los mundos entonces descubiertos, no era posible vivir, porque la vida no había reinado nunca antes de ellos…

>>Cerca de dos mil años después, sin embargo, llegó a Argos la nave ELÍSEOS.

En aquella época, la Humanidad había llegado muy lejos y se había extendido grandemente por la galaxia… Por otro lado, las astronaves eran también mucho más veloces y estables; varias centenas de años luz representaban un breve viaje a la orden del día en cualquier línea espacial. Los exploradores habían llegado a menudo mucho más lejos, y habían referido que había aún gran cantidad de mundos a la espera de ser colonizados por la Humanidad. Pero la mayor parte de los planetas hasta entonces descubiertos, estaban desprovistos de vida; en el espacio giraban sistemas solares enteros en los cuales no se hallaba, en ninguno de sus numerosos componentes, ni la menor célula viviente.

>>Por este motivo habían sido construidas las naves porta-simientes, que no tenían una muy brillante función hasta entonces. Su humilde cometido consistía en contaminar metódicamente los mundos estériles, inseminándoles la vida.

Cuando la ELÍSEOS aterrizó en Argos, lo contaminó cuidadosamente. Giró infatigablemente en su torno por encima de las nubes, esparciendo un polvo finísimo formado por esporas de las más diversas especies de microorganismos que pulverizarían la roca, transformándola en terreno abonable. Contenía también simientes de líquenes, de hongos y musgo, y todo aquello que debería transformar después el abono formado en sustancias de las cuales pudieran desarrollarse formas de vida más altas. Incluso esparció el plancton en los océanos.

>>Pasaron varios siglos desde la última visita. Desde que la nave ELÍSEOS inseminara el planeta Argos. Las naves de los hombres hicieron ulteriores progresos.

Y los exploradores alcanzaron los márgenes extremos de la galaxia.

>>Mil millones de años después de la ELÍSEOS, aterrizó sobre Argos la nave ecológica G.E.O (organización ecológica galáctica), que provenía de un planeta muy lejano. Se trataba de una nave gigantesca, cuya misión era bastante elemental: ante todo, observar las consecuencias que había tenido la visita de la nave ELÍSEOS.

Desde un punto de vista estrictamente técnico, éstas resultaron bastante satisfactorias; todo el planeta estaba cubierto por una tierra que rebosaba de vida.

Los hongos prosperaban monstruosamente; los mares bullían de minúsculas formaciones vitales, había incluso algunas formas nuevas, originadas como una consecuencia de las condiciones ambientales del lugar. Había, por ejemplo, paramecios grandes como uvas, y los fermentos habían alcanzado tales dimensiones que permitían ver a ojo su perfecta floración.

>>Pero la vida en Argos no era autóctona; todo descendía y se había adaptado y modificado a partir de los microorganismos que habían sido sembrados desde la astronave ELÍSEOS, reducida a simple polvo hacía ya mucho tiempo, y cuya tripulación no era más que unos nombres en alguna genealogía más antigua todavía, si es que acaso eran aún recordados como tales.>>

>>Y fue que, transcurridos muchos millones de años después de que la nave ecológica G.E.O y otras naves más visitaran Argos, y gracias a la muy avanzada tecnología con la que estuvieron al corriente de la evolución del planeta durante millones de años… estudiando el curso de la flora y de la fauna; desde los primeros artrópodos hasta los primeros mamíferos y reptiles capaces de pisar la muy avanzada naturaleza del planeta, hasta los primeros homínidos que muy a su evolutiva marcha, lograron desarrollar su cuerpo y cerebro, que al igual que los humanos, habían formado en el tiempo una gran civilización, digna de conocimiento y de saber, cuya habilidad en las manos como en la mente, no cabía duda de que se trataba de una civilización avanzada.

>>Hasta que, los humanos, decididos a volver a visitar Argos para conocer a aquella civilización, que hacía ya dos mil millones de años, desde que fuera descubierto Argos hasta lograr llegar a él, inseminarlo y lograr crear vida, tomaron rumbo de una lejana galaxia ya colonizada por ellos con la misión de revelarles su verdadero origen…

Y cuando la magnífica astronave BONOBOS llegó a Argos y descendió del cielo, los Argosianos la veneraron y la aceptaron, recibiendo a sus verdaderos dioses con un amor y fervor como jamás antes habían hecho, ya que siempre habían adorado al sol y a la luna, y a los monumentos mucho antes construidos desde que éstos tuvieran conocimiento alguno para entenderlo, siempre creados por el hombre, para que entendieran quienes eran en realidad, de dónde habían surgido y por qué estaban allí.

>>Tal vez … Hace miles de millones de años, viajantes espaciales podrían haber visitado la Tierra y, con sus conocimientos y experimentos, quizá de sus inmundicias, podrían haberse originado formas biológicas que se desarrollarían después en la vida tal como ahora la conocemos. Pues puede ser muy probable de que, muy en el pasar del tiempo, descubramos si de verdad vinieron seres del más allá, cuyos progresos en la Tierra pertenecen a alguna estirpe del espacio>>.