"Jato y las figuras geométricas", Bel

27.08.2013 12:33

Casita Verde, espera cada día la llegada del duendecillo Jato de la escuela, para preguntarle cómo le ha ido. Jato, no la dejó hablar, se detuvo ante ella y le dijo muy enojado.

─ Ni me preguntes ─ ¿tú sabes qué quiere la maestra?

Ella no respondió porque obviamente no lo sabía.

─ Quiere que yo me aprenda, para mañana mismo todas, las figuras geométricas, ¿A quién le interesa eso? Yo no le encuentro nada de importante. Es más, ni siquiera las conozco. No abras la boca, que no me interesan. Ojalá desaparecieran. Es mas, las voy a desaparecer del mundo, así la maestra no podrá preguntar por ellas.

─ Si haces eso, hasta yo desapareceré Jato ─ le interrumpe su Nana.

─ Tú eres una casa, Nana, ¿cómo vas a ser una figura geométrica? ─ responde el duendecillo.

Pero al ver la cara triste de su Casita Verde, Jato olvida su promesa.

Casita Verde quedó muda con lo acontecido y sin que él se diera cuenta, puso en marcha un plan que se le ocurrió de inmediato. Para ello necesitaba la ayuda de las hadas de la Geometría y me encargó a mí, al hada de los duendes a que las buscara. ¡Claro, niños!. Hay un hada para cada cosa en este mundo, yo sola no podría con todo.

Bien, mientras llegaba la noche, y a pesar de sus padres preguntarle, Jato no mencionó nada sobre tarea alguna, y a la hora de acostarse simplemente se acostó. Cuando el din don marcó la media noche… ¿Que por qué siempre la media noche? A esa hora se activa la magia, queridos amiguitos, pues se supone que tú estás dormido, ya, no más preguntaderas, déjenme continuar. A las doce de la noche, cuando el sueño del duendecillo era muy profundo se escuchó un ruido que lo despertó. Y de pronto apareció ante él un hada cubierta con un largo vestido blanco lleno de círculos, muchas pulsas, aretes redondos muy exagerados, un anillo en cada dedo y en la punta de su varita mágica ¿A ver preguntones, díganme qué había? Exactamente, un círculo. El pequeño Jato por supuesto, no se asustó, aunque todavía no tenía motivos para ello. Le preguntó firmemente al hada qué quería y que hacía allí, a lo que ella respondió:

─Soy Circulina, el hada de los círculos, una figura geométrica muy importante y he venido a petición tuya.

─¿Mía? Yo no te he llamado ¿Por qué habría de hacerlo? A mí no me gustan esas figuras, es más ni siquiera las conozco y…

─ Perdona que te interrumpa, dijo la visitante. Estás equivocado, yo vine a ayudarte, ¿No pediste que desaparecieran del mundo? Eso es precisamente lo que vine a hacer.

Dicho esto alzó su varita y pronunciando las palabras: ¨Papiripínpulo, me llevo todos los círculos¨, abrió un portal en forma circular, el cual comenzó a tragarse todo lo redondo del mundo.

Lo primero en desaparecer fue la luna, luego el sol, su pelota de goma preferida, los botones de su pijama, el cual tuvo que sujetar, la nota musical llamada redonda, platos, relojes, frutas, y todo lo circular que puedan imaginar ustedes. Para colmo, quedaron suspendidos en el aire, porque hasta la tierra desapareció y por supuesto la fuerza de gravedad.

Cuando el duendecillo vio a través de la ventana que su casa estaba en el vacío y seguían desapareciendo cosas, gritó casi sin aliento.

─Espera, los círculos son importantes, por favor regrésalos a su lugar, ya sé que no podemos vivir sin ellos.

─Muy bien, te los voy a devolver, pero no olvides su importancia, dijo el hada y se manchó.

─No lo voy a olvidar ─ respondió muy asustado Jato.

Al comprobar que ya su Casita Verde pisaba tierra firme, volvióse a acostar para poder dormir, pero alguien no se lo permitió. Ante él, estaba el hada número dos. Esta lucía un vestido a cuadros, aretes, pulsas y adornos con formas cuadradas. Su varita tenía en la punta, claro que sí, un cuadrado.

─Sí ya sé, vienes a llevarte, esos, déjame decirte que no los necesito puedes hacerlo sin problemas, los círculos son más importantes ─ dijo Jato a la señora hada.

─Muy bien, será como desees ─ y alzando su varita dijo: ¨Papiriprado me llevo los cuadrados¨, y abrió otro portal e hizo desaparecer los cuadros de la pared con las fotos de la familia, juguetes, una mini laptop, ventanas, espejos, y todo con forma cuadrada del mundo entero, incluyendo la Casita Verde, que cuando comenzó a parpadear, minutos antes de desaparecer.

Jato se percató de ello y rápidamente gritó desesperado.

─!No!, a ella no, por favor. No te lleves los cuadrados. Son necesarios, no podemos vivir sin ellos, tráelos de vuelta ─ suplicó.

─Muy bien dijo Cuadratina, pero no olvides su importancia y desapareció.

Así también fueron pasando por el cuarto de Jato esa noche, las hadas: Triangulina, Rectangulina y Ovalina. Fueron muchísimos los sustos de Jato. Dicen que hasta su jicotea Fifita voló por los cielos.

A la mañana siguiente, la Casita Verde esperó el regreso del duendecillo de la escuela y fíjense si venía contento que antes que ella le preguntara, él comentó:

─No tienes que preguntar, hoy me fue muy bien, porque ya sé las figuras geométricas y su importancia, la maestra me felicitó pues saqué el máximo.

─Y ¿puedo saber quién te las enseño? ─ pregunta curiosa.

─Si te lo cuento, no me lo vas a creer, ahora debo aprenderme los números y las letras del Abecedario.

─Y ¿qué opinas de ellos, crees que son importantes o prefieres que desaparezcan del mundo?

─No, no, que va, son importantísimas, dijo esto dando salticos mientras se adentraba a su Casita.

─ ¡Uff!, ahora si podemos dormir, por un momento creí que todo se iba a repetir, dice la Casita Verde a cinco hadas cansadas y con ojeras, que también esperaban el resultado de Jato.