"Gossip Girl Iztapalapa", Behemot

24.09.2013 10:52

 

En la sala hay 4 personas. Sindi y Tamayo, chicos desgarbados, están sentados junto a la mesa llena de vasos desechables, botellas de refrescos y un platón con frituras. Al fondo vemos besándose en un sofá a Rony y su novia.

 

Sindi: ¡Estuvo bien! Si haces 20 flyers y llegan 2 personas, es un buen número. Ya quisiera el PAN tener tanta gente en sus filas. (Toma un vaso y da un sorbo)

Tamayo: Ya, Sindi, bájale. Te dije que no hiciéramos la fiesta. Güey, los de la cuadra no nos tragan. A ti de joto no te bajan y a mí me ven peor porque parece que me mantienes.

Sindi (se incorpora en la silla): No juegues, ¿a poco me veo gay?

Tamayo: No, cabra. Los pantalones rosas, bien pegaditos, es más o menos como se vestía Chuck Norris. También Pedrito Infante en sus primeras películas, pero como son en blanco y negro, muy poca gente lo sabe.

Sindi: El Bruce Lee usaba unos trajes amarillos, tipo Power Ranger, y nadie dijo que era joto.

Tamayo: Pues no. Ve y golpea a toda una escuela japonesa de artes marciales para asesinos silencios, y nadie se vuelve a meter contigo. Creo que a ese güey le bastaba decir “Hola, soy Bruce Lee” para que los bebés se durmieran. Es más, el “encantador de perros” le quedaba chiquito. Imagínate, eres un rottweiler agresivo, se presenta el encantador y, con el tamañito que tiene y la cara chistosa como de dibujo de pulquería, sí te le avientas a las mordidas. En cambio, llega el otro, te dice “Hola, soy Bruce Lee” y aprendes a traer el periódico. De idiota te arriesgas a que te agarre a madrazos.

Sindi: Sí, a huevo. Es más, le sueltas ese loco a los maestros grilleros de la CNTE y en 4 días recuperas los semestres que tuvieron de vacaciones.

Tamayo: ¡Qué imbécil eres!

Sindi: ¿Por qué, bro? Imagínate: lo ponías afuera de San Lázaro y te ahorrabas tanta mugre valla.

Tamayo: Mejor cállate antes de que me den ganas de practicar el golpe del dragón tuerto y la danza de la flor de loto de la muerte o una de esas jaladas contigo.

Sindi: No, si se ve que estás acostumbrado a la violencia. Como todo negro, sólo a latigazos.

Tamayo: Tu mamá también, güey. No muelas, tenemos casi el mismo color.

Sindi: El mío es bronceado.

Tamayo: Sí, se nota lo bronceado que te dejó la ciudad. Si te quitas la playera tienes un triángulo bronceado del cuello a la panza por cómo usas la camisa. Tienes pinta de padrote o guarro. Te faltan unas cadenas chonchas como para amarrar un mastín y unos anillos que sean casi tuercas de autobús.

Sindi: Los autobuses no tienen tuercas.

Tamayo: Era un decir, Danny Zuko de Indiapalapa.

Sindi: Esto es la moda, dependiente de la canasta básica.

Tamayo: Simone, igual los princesos y no me ves hablando como ellos.

Sindi: Ése ya es otro asunto. Así me veo como si tuviera Pontiac y no tarjeta del metro. Es más, la novia de tu primo me está licando desde hace rato.

Tamayo (le quita el vaso a Sindi y lo pone sobre la mesa): Bro, el tonayán ya te dejó tarado. Se la ha pasado atascándose con el Rony, ya debería arderles la cara de tanta saliva. Nada más no me salgo porque seguro que si nos descuidamos, se aprovechan y agarran de motel la casa.

Sindi: ¡Qué feo es ser envidioso!

Tamayo: No, güey. Pregúntale a tu hermana y verás que no lo soy.

Sindi: ¡No seas puerco! ¿Cómo con mi hermana? Seguro te pega las ladillas sólo con saludarla de mano.

Tamayo: Ja, ja, ja… no seas roñoso con tu hermana.

Sindi: No es mi culpa que naciera más tosca que “E.T”. De chiquita le decíamos el Stitch, nadie sabía si era un perro o estaba imitando al Lonje Moco. Es más, cuando vi a la Maestra en la cárcel, yo dije “¡En la madre! Los del área 51 ya atraparon a mi hermana.”

Tamayo: Síguele, pinche Caín. Te estoy grabando.

Sindi: ¡Ay, ya! “No te metas con mi novia”.

Tamayo: No, cabra. No juegues. Sabes que yo respeto a tu familia.

Sindi: Excepto a mi papá. Ya me contaron los de su trabajo que le fuiste a hacer un panchote porque no te daba la pensión de los niños.

Tamayo: No juegues, ¿cuál trabajo?

Sindi (se levanta y hace ademán brusco de acercarle la cadera a Tamayo): ¡Ésta! (vuelve a sentarse)

Tamayo: No, chamaquito pañaludo. ¿Ya tiene trabajo tu papá?

Sindi: Sí, güey. Es revendedor de solicitudes de empleo. Saca un montón de varo.

Tamayo: Tarado.

Sindi: Neta. Na’ más haz cálculo de cuántos no meten y meten esas cosas. Mi papá es como un acaparador de ésas. Tan así que ya no le suben el precio al huevo sin antes pedirle permiso.

Tamayo: Se nota que tanto pinche thinner ya te hace decir que Carlos Fuentes le comía textos al Krauze.

Sindi: A ver, letrado, ¿sabías que la frase “Ladran, Sancho, señal que cabalgamos” no aparece en el Quijote?

Tamayo: ¿Cómo?

Sindi: Sí, bro. En la obra no sale esa frase. Cervantes no escribió eso.

Tamayo: ¿Y eso qué tiene que ver?

Sindi: Nada, es pura cultura general. No la amueles, a leguas se ve que toda tu vida estuviste en escuelas de gobierno.

Tamayo: Güey, eres como una oda a porqué las mujeres deben tomar ácido fólico antes de embarazarse. Si nada más te falta salir en los comerciales de noviembre aplaudiendo y coreando una canción de lo más corriente. Ahí tengo guardada la silla de ruedas de mi abuelito, por si te quieres ver aún más deprimente.

(El primo de Tamayo y su novia se levantan y salen de escena)

Sindi: Luego vemos. Si me dicen que me hace falta verme más lastimero, te la pido junto con tu playera del Ame, para que piensen que neta estoy todo estúpido.

Tamayo: No muelas, ni que fuera tu mamá para ponerme ropa tan corriente.

Sindi: ¡Ah! ¿No te gusta la ropa de mi mamá? Tons devuélvesela. Pero antes le lavas sus zapatillas de plataforma transparente, porque tienes uña amarilla.

Tamayo: Ja, ja, ja… No friegues. Eres demasiado cabrón. Contigo no se puede. Oye, ¿y mi primo? Ya no vi a dónde fue con su vampiresa.

Sindi: No, güey. Ni yo. Pero si se escuchan ruiditos, no te me acerques mucho.

(Se quedan sentados)

 

Fin de la escena