"Eso", Calia Andrade

08.10.2013 12:51

 

Apenas me restan algunos momentos antes de que ocurra. Espero en silencio, con el corazón latiendo descompasado y las uñas clavadas en los muslos.

Como hubiera querido evitarlo.

Habría dado cualquiera de mis miembros por conseguirlo. Un amargo regusto sube por mi esófago hasta quemarme la garganta y mi cráneo dilatándose me oprime el cerebro.

En algo me consuela la certeza de que luché con todas mis fuerzas por detenerlo.

Mis oídos zumban.

Elevé todos los muros de contención posibles a mí alrededor y trabajé arduamente en elaborar complicados cerrojos y cerraduras, pero todo fue en vano.

Mi estomago se arruga y el sudor me hiela la nuca.

Tenía una existencia simple, las cosas funcionaban en ella como una precisa maquinaria. Pero todo acabó cuando se hizo presente.

Jalo mis caballos con las palmas pegajosas.

No sé qué ocurrirá ahora con lo que queda tras de mí, porque he fallado. No he conseguido detenerlo. Esta aquí, me aguarda.

Eso se filtró en mi fortaleza en algún momento, por alguna fisura imperceptible, con tanta sutileza que no fui consciente de su avance, de todo lo que había arrasado, hasta ahora que es demasiado tarde. Hasta ahora que los minuto se acortan entre nosotros.

Llevo las rodillas hacia el pecho.

Es tarde, está aquí, ha venido.

Queda poco tiempo. Eso se ha enroscado en cada palmo de mi cuerpo, repta incrustándose en cada poro de mi piel, se adhiere al pulso de mis venas, exprime mis órganos, estruja mis miembros, asfixia mi voluntad.

Aprieto la mandíbula aserrando los dientes.

Eso consume, succiona, aplasta, silencia y acaba, extinguiendo todo.

Araño raspando el piso, buscando anclar a este mundo los jirones que quedan de mi piel.

Hubiera querido evitarlo, pero mi lucha contra eso fue infructuosa, mis momentos restantes se han agotado. Eso, ha ocurrido.

 

CALIA ANDRADE