"El sueño de Smith y la muerte", Veneno Mandujano

30.07.2013 14:56

Smith se levantó sudoroso de la cama, tocó su cara y se dijo con desesperación "Hoy voy a morir" lo supo, la muerte no admitía errores, la vida quizás sí,

pero ella jamás se equivocaba, y esta había pasado a su lado susurrándole que iba a morir, por lo cual no dudó que ese sería el último amanecer de su triste

vida.

 

Fue al baño y se miró al espejo, ¿Quién soy? No reconocía su cara, su nariz afilada, su espesa barba no era la misma, ni siquiera pesaba lo mismo que ayer,

¿Quién demonios es este que me mira desde el espejo? "él no era él", pero de alguna manera él estaba allí y no el que se supone debía morir en realidad,

se repetía, el poder de la negación es asombrosa.

 

Corrió a la recamara de nuevo, el tiempo era cruel y no disponía de mucho, ¿Tiempo para qué? Se sentó en la cama un minuto y lo pensó, ¿Qué es lo que se

supone voy a hacer? Al diablo, se dijo, si voy a morir lo haré borracho, se dirigió a la cantina del viejo John.

 

El viejo John era su confidente desde que su mujer lo dejó, o al menos eso pensaba el viejo Smith, la verdad era que John fingía escucharlo cada noche mientras

atendía a los demás clientes, una relación que no lastimaba a nadie, aunque hoy fue diferente, está vez una mujer se le acercó al viejo Smith.

 

-Necesito tu ayuda -dijo.

-Como si me importara -Respondió Smith.

-Te va a importar.

-¿Qué quieres?

-¿Sigues haciendo viajes de aquellos?

-Hace mucho tiempo que me retiré.

-Pues necesito que entregues algo del otro lado.

-Mira, no me apetece salir de mi retiro y arriesgar mis famélicos huesos solo para que...

-A cambio te daré tu vida.

 

Entonces el viejo Smith entendió que la gorda y flácida mujer a su lado no era otra que la muerte, ¿Qué quería la muerte del viejo y flácido Smith? Que

entregara un paquete del otro lado, una misión que ni siquiera la muerte podía cumplir.

-Te has vuelto muy fea, ¿ganaste un kilo por año? Hace mucho que no nos vemos -Dijo Smith.

-El pueblo del fin del mundo, necesito que vayas ahí ahora -Dijo la muerte, ignorando su pregunta.

-Afloja un poco, me voy a morir si voy ahí.

-Qué más da, te vas a morir de todas maneras – Dijo la muerte.

-Eso es porque tú, arpía desgraciada te estás encargando de eso -

-Claro que no, yo nunca escribo las sentencias de muerte de nadie, ¡yo solo cumplo un itinerario Smith! No puedo ir por ahí decidiendo quien va a morir

primero, eso le toca a otro, no sabes cuánto he estado esperando el día que tuviera que llevarte, para hacerte esta oferta.

-¿Cuanto?

-45 años -respondió la muerte.

-Parece que la pasaste mal.

 

Un lugar al que la muerte tiene miedo, un sitio donde la muerte puede morir, "esta debe ser la noche más rara de mi vida" pensó "Debe ser porque es la última..."

 

-¿Entonces irás?

-Claro –

La muerte miró a Smith de pies a cabeza, sinceramente no esperaba una respuesta tan pronto.

 

-¿Seguro? -

-¿Voy a morir hoy de todas maneras no? Pues no voy a morir viendo cómo se me caen las canas, además parece que has esperado por mí mucho tiempo, tómalo

como una cortesía profesional.

-Ten -La muerte le entregó un sobre sellado.

-¿No se cabrearán contigo por esto?

-El sindicato me protege -Respondió.

-Ah... ¿Para quién es?

-Para mi hija.

-Debió ser duro, ya sabes a que me refiero – Respondió.

-Lo fue, pero a los hijos no se les puede dejar de querer, ¿No es así?

-Eso creo -Smith se levantó y caminó hacia la puerta.

-¿A dónde vas?

-A ponerme corbata.

-¿Para qué?

-Después de todo también es mi hija.

 

Smith desapareció por la puerta para no volver jamás.