"El pastor mentiroso", Alfaro Moreno

17.07.2013 12:22

El pastor mentiroso (El final de la fabula)

El establecimiento donde se desarrolla la acción es una comisaría. Dos policías. Cardozo y Núñez. El pastor mentiroso sentado en una silla. Está por empezar el interrogatorio.

Cardozo.- Tenés muchos problemas, Pastorcito.

Núñez.- Colabore con nosotros o va a pasar el resto de su vida tras las rejas.

Pastor.- Pero ya les conté toda la historia.

Cardozo.- ¿Vos me viste la cara de idiota?

Núñez (Al Pastor).- Le recomiendo que no lo haga enojar. El oficial Cardozo es muy violento.

Pastor.- No quiero que nadie se enoje. Con la verdad ni temo ni ofendo.

Cardozo toma de la camisa al Pastor.

Cardozo.- ¡Quiero que cuentes la historia otra vez! Y esta vez ni se te ocurra omitir un detalle.

Pastor.- Ya le dije, el lobo se comió todo el ganado.

Cardozo le pega un cachetazo al Pastor. Núñez apoya sus manos sobre los hombros de Cardozo.

Núñez.- Tranquilo Cardozo. El jefe te va a hacer un sumario por maltratar al sospechoso.

Cardozo.- ¿No te das cuenta que el tipo este nos esta tomando el pelo? ¿Va a venir un lobo a comerse todo el ganado y ningún granjero va a impedirlo. Ellos son personas muy solidarias. ¡Por el amor de Dios!

Núñez.- Mire Pastor. Acá esta faltando un pedazo de la historia. Mas vale que digas que pasó. ¿Por qué no le pediste ayuda a los granjeros?

Pastor.- Le pedí ayuda. Pero ellos nunca vinieron.

Cardozo.- ¡Esto es inadmisible! No sólo nos está tomando de tarados sino que además mancilla el buen nombre de los granjeros del país. (Cardozo toma una silla e intenta pegarle al Pastor. Núñez lo detiene) ¡Dejáme! Este tipo merece que lo mate.

Núñez.- Tranquilo Cardozo. No vale la pena que pierdas el trabajo por un infeliz. (Al Pastor) Y usted no puede esperar que nosotros creamos una locura semejante.

Pastor.- De verdad. Yo gritaba a los cuatro vientos. “Viene el lobo, viene el lobo”. Y nadie se acercó a ayudarme. Ustedes dos no se imaginan lo terrible que fue para mi ver ese espectáculo. Del ganado que me acompañaba todos los días en mi jornada laboral no quedaron más que restos.

Núñez.- ¿A usted le gustaba su trabajo?

Pastor.- Sí, claro.

Cardozo.- ¡Miente! Ese infeliz está mintiendo. Su patrón nos dijo que trabajaba a desgano.

Pastor.- Convengamos que ser pastor no es precisamente el trabajo más divertido del mundo.

Cardozo.- ¿Y por eso decidiste deshacerte del ganado? ¿Eh?

Pastor.- No. Yo jamás haría algo así.

Cardozo.- Mentira.

 

Núñez.- Bueno, Cardozo. Démosle el beneficio de la duda. Ya conoces la frase: “Uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

 

Cardozo.- Pero Núñez. Por gente como él este país está como está. ¡No me molesta que sea un ladrón, un asesino o un abusador de menores! Detesto a los mentirosos. ¡Y estoy seguro de que miente!

 

Cardozo saca el revolver y le apunta al Pastor.

Pastor.- Tranquilo. Tranquilo.

Núñez.- Cardozo se va a tranquilizar si usted habla.

Pastor.- Bueno, cuento todo. Por favor saque eso. (Núñez le hace un gesto a Cardozo, Cardozo guarda el arma) Cómo les dije antes el trabajo de pastor es muy rutinario. Extremadamente aburrido. Bueno, para darle cierta emoción al trabajo yo inventé una rutina cómica que ahora que lo pienso era bastante boba.

Núñez.- ¿Qué rutina?

Pastor.- Bueno, cuando estaba en el monte con el ganado. A veces, no siempre. Decía que venía un lobo. Y los granjeros corrían a ayudarme. (Se ríe) Me acuerdo de las caras de ellos cuando veían que no había ningún lobo. (Pausa) Me excedí bastante con este chiste, lo hice unas quince veces. Tal vez por eso cuando realmente vino el lobo para comerse el ganado y yo comencé a gritar pidiendo ayuda nadie me tomó en serio.

Núñez.- ¿Se da cuenta que esto lo convierte en responsable de la muerte del ganado?

Pastor.- No creo que sea así.

Cardozo le pega una trompada al Pastor.

Cardozo.- ¿Ves como tengo razón? Por culpa de gente como él, este país está como está. Se mandan una cagada y no se quieren hacer cargo.

Pastor.- Estamos hablando sobre supuestos, creo yo. Nadie puede asegurar que de haber venido los granjeros a ayudarme hubiesen podido evitar la masacre.

Núñez.- Cardozo, creo que tiene razón. Vamos a tener que dejarlo en libertad.

A Núñez le suena el teléfono celular. Lo atiende y habla. Cardozo se arrodilla y mira el techo.

 

Cardozo.- ¡Dios! ¿Es que no existe la justicia en este país? ¿Todos los criminales van a salir en libertad?

Núñez corta.

 

Pastor.- ¿Ya puedo irme, señores?

Núñez.- No. Me acaban de informar que el lobo confesó todo.

Pastor.- ¿Confesó todo? ¿Qué dijo?

Núñez.- Que vos fuiste el autor intelectual del asesinato del ganado. Hiciste todo ese jueguito de “Ahí viene el lobo, ahí viene el lobo” hasta que los granjeros, se cansaron. De esa manera creaste un ambiente favorable para que el lobo pueda cometer su crimen sin que nadie se acerque a detenerlo.

Cardozo (Al Pastor).- ¡Basura! Qué alivio que en este país todavía no es necesario que tengo que hacer justicia por mano propia.

Pastor.- No. Les juro que no. ¿No se dan cuenta que el lobo está mintiendo? Me responsabiliza a mí seguramente para reducir los años de condena.

Núñez.- Ya fueron muchas mentiras, pastorcito. Está vez nadie va a creerle.

Pastor.- ¡Se los juro! Yo soy incapaz de hacer algo así. Quería mucho a todas las ovejas.

Cardozo.- Dejémoslo solo, Núñez. Ya no es necesario que lo escuchemos. Será juzgado bajo nuestro sistema judicial, que tal vez no sea perfecto, pero es el único que tenemos.

Pastor.- ¿Cuántos años me pueden llegar a dar?

Cardozo.- ¿Años? Te van a condenar a la silla eléctrica.

Núñez (Al Pastor).- Hasta luego. Mucha suerte.

 

Pastor.- Yo no quería que se murieran. ¡El lobo las mató! ¡El lobo las mató!

Núñez sale.

 

Pastor.- Yo no quería que se murieran. ¡El lobo las mató! ¡El lobo las mató!

Cardozo.- Se acabaron tus mentiras, pastorcito…

Cardozo sale, el pastor queda solo y cabizbajo.