" El clan Butterfly", Sol Maya

02.10.2013 13:40

A mis dos pedacitos de cielo: Nora y Ainhoa.

Os amo, pequeñas ;)

Una noche de verano, había una niña que no podía dormir porque se había enfadado con su mejor amiga del colegio. Entonces cerró los ojos y apretó con sus manos la almohada. Pidió un deseo: « quiero que volvamos a ser amigas otra vez» y sopló sobre la almohada.

Por las noches hay un clan de mariposas de colores llamado el «Clan Butterfly» que van por las casas de los niños y niñas cumpliendo sus deseos. Las mariposas son de colores y se iluminan en la oscuridad.

Al día siguiente cuando fue al colegio, su amiga le dio un abrazo fuerte y se lo pasaron muy bien.

Otro día, un niño había perdido su osito preferido. Entonces hizo lo mismo que la niña, cerró los ojos, apretó la almohada, pidió un deseo y sopló sobre ella.

Y al día siguiente, hay estaba su osito, junto a él en su camita.

Pero un día, los niños y niñas se pusieron muy tristes ¿Sabéis por qué? Porque las mariposas llevaban unos días sin conceder sus deseos. Decidieron reunirse en el parque dónde jugaban casi todas las tardes y hablar sobre lo que ocurría:

Un niño dijo -Mi osito se ha perdido otra vez y no lo encuentro.

Una niña dijo -Pues a mí se me ha roto mi juguete favorito y no lo puedo arreglar.

Otro niña exclamó -¡Pues mi mamá no encuentra las llaves desde ayer y yo quiero recuperarlas para ella!

El más gruñón del grupo también habló -Ya no nos quieren, se han ido para no concedernos más deseos.

El más alto del grupo le contestó -No digas tonterías, las mariposas no abandonan a los niños. Seguro que les ha pasado algo. Llevan muchos años cumpliendo nuestros deseos.

El más pequeño gritó desde el otro lado de la calle -¡Me voy a buscarlas, quién quiera que me siga!

Todos se fueron con él, tenían miedo porque no habían salido nunca al bosque solos, pero estaban muy ilusionados por encontrar a las mariposas, querían saber que les había pasado y si estaban en peligro, querían ayudarlas.

-¿Y si llega la noche y no las hemos encontrado? Mamá se va a enfadar cuando vea que no hemos ido a cenar.

-¡Cállate gruñón!- le gritaron todos a la vez.

- Estamos en una misión muy importante, encontrar al « Clan Butterfly» -le resoplo el más alto.

Cada vez se adentraban más en el bosque pero solo veían árboles y más árboles. De pronto encontraron un lugar despejado y a lo lejos vieron una cueva con forma de ratón. Se fueron para allá tan rápido como podían y llamaron a la puerta que tenía forma de queso. Al momento salió un hombre vestido con una bata amarilla y un gorro puntiagudo. Su barba era tan larga que le arrastraba por el suelo, la tenía tan sucia que desprendía un olor tan asqueroso que hizo que los niños se taparan la naríz todo el rato y al hablar con él les salía voz de pito.

-Hola niños y niñas, soy el Mago Requesón ¿En qué os puedo ayudar?

-Estamos buscando el Clan Butterfly ¿sabes dónde vive?

-Estáis de suerte, yo os lo diré, venid conmigo.

Los acompañó hasta la puerta.

-Mirad allí a lo lejos- les dijo señalando hacia a la izquierda con su dedo índice - ¿Veis aquel árbol enorme de hojas de colores? Allí viven, cuando estéis cerca preguntar al pocero Algi por las mariposas. El os guiará. Os acompañaría pero ya estoy muy mayor para andar tanto.

-Gracias, Mago Requesón.

Y se fueron corriendo hacia el árbol de hojas de colores, pero a mitad de camino estaban muy cansados y se pararon a descansar. Se durmieron un rato y cuando despertaron ya era de noche y tenían hambre.

-¿Ahora como vamos a seguir? No tenemos luz.- dijo una de las niñas.

-Mirad, he cogido esta linterna y una tableta de chocolate que había en la mesa sin que se diera cuenta- dijo el más pequeño -Cuando fui al baño, me encontré con una ratona escondida que me dijo que no me fiara del Mago Requesón, y que cogiera la linterna y el chocolate para hacerle perder el tiempo al Mago porque mientras el buscara el chocolate y la linterna, no nos molestaría al buscar las mariposas.

-Es un mago raro y huele a pies sucios. Todos los magos vuelan porque con su magia pueden hacerlo. Y nos ha dicho que no nos acompaña porque ya no puede andar tanto. Creo que esa ratona tiene razón. ¡No hay que fiarse del Mago!- exclamó otra niña.

-Vamos, no perdamos más el tiempo, a lo mejor nos está siguiendo.

Cuando llegaron al árbol de hojas de colores llamaron al pocero- ¡Aaalgi, Aaaalgi! -pero nadie apareció después de llamarlo varias veces. El más pequeño que llevaba la linterna tropezó y cayó de espaldas sobre algo. Se levanto, recogió la linterna y alumbró, era un hombre atado y con la boca tapada. Lo desataron y le quitaron el trapo de la boca para que pudiera hablar.

-Soy Algi el pocero de esta zona. El Mago Requesón me ató hace unos días para que no pudiera ayudar a las mariposas del Clan Butterfly. Es malo y os quiere coger para llevaros con los gigantes que meten a los niños en jaulas para que sus hijos jueguen.

Por eso me ato, al no poder abrir el pozo, las mariposas no pueden coger el brillo mágico para volar hasta vosotros y concederos los deseos. Y así, al venir a rescatarlas os atrapa por la noche. Pero veo que habéis conseguido escapar de él.

El pozo esta arriba pero yo no puedo subir porque tengo un pie roto del golpe que me dio con su bastón y no puedo andar. Subir a la copa del árbol y las encontraréis.

Abrieron la puerta del tronco del árbol y subieron por la escalera que tenía en su interior. Al llegar arriba las mariposas habían perdido sus colores, todas estaban blancas y tiradas sobre las ramas.

-Hola Niños, no hemos podido abrir el pozo y nuestro brillo se ha perdido, ya no tenemos fuerzas para seguir intentándolo.

-No te preocupes- dijo el más alto- ahora nos toca a nosotros ayudaros. Vosotras siempre nos concedéis nuestros deseos.

Mientras unos niños aguantaban la tapa del pozo, otros niños metían las mariposas dentro con mucho cuidado y una a una iban saliendo de nuevo con su color. Había de todo los colores.

-Es hora de volver a casa niños- les dijeron las mariposas -ya está amaneciendo.

Entonces alguien se dio cuenta de que faltaba el niño más pequeño. Se había caído dentro del pozo y no se habían dado cuenta. Al sacarlo empezó a estornudar y con cada estornudo cambiaba de color. Al rato volvió a ser normal.

Desde entonces todos los niños y niñas vuelven a pedir deseos y el «Clan Butterfly» se los concede. Desde entonces el pequeño del grupo que cayó al pozo también puede hacer magia y por la noche mientras los demás duermen, en secreto se vuelve de colores y ayuda a las mariposas a conceder los deseos de los otros niños y niñas.