"Corazón de diamante", Venus

10.10.2013 17:16

Pepe se encontraba entusiasmado armando una enorme canoa de madera y Manuela no veía la hora de estrenar su flotador y la maya floreada que sus abuelos le habían obsequiado para navidad. ¡Ambos esperaban ese día con ansiedad! Mientras, sus padres se encontraban con mucho trabajo preparando deliciosos emparedados de jamón y queso y fantásticos postres de chocolate para la hora del almuerzo.

Después de una larga espera, el gran día llegó. ¡El sitio era realmente hermoso!:

La calma que se sentía tentaba a cualquier persona a recostarse contra un árbol a dormir, oyendo el canto de los pájaros y disfrutando de un cálido día de sol. Las flores eran de todos los colores y de las formas más extrañas que se pudiesen encontrar y el agua azul como el cielo y llena de pequeños peces de colores que jugaban al Ping Pong con una burbuja alrededor de las algas.

Pepe y Manuela encantados con ese maravilloso sitio cogieron sus cosas y corriendo felices partieron a jugar:

-¿Que podemos hacer? -Dijo él

-¡Podríamos correr una carrera! -Propuso ella

-¡Que buena idea! -Exclamó el niño con alegría

-¿En sus marcas?... ¿Listos?... ¡Ya! -Gritó la pequeña

Y salieron los dos, con apuro apurado y un poco despeinado (El niño con su bote y la niña con su salvavidas, usando sus pequeñas manitos a modo de remos).

-¡Apúrate que te gano! -Advirtió José

Mientras tanto, su hermana, agitando cada vez más rápido sus brazos, hacía un gran esfuerzo por alcanzarlo.

Y otros chicos que nadaban en la laguna se reían de ella, que no tenía fuerzas para remar y Pepe, enojado y muy triste por ello, comenzó a discutir con estos, rogando con lágrimas en los ojos que dejen de molestarla. En ese momento, el más pequeño cayó al agua y comenzó a ahogarse. Entonces, Manuela, con gran corazón y sus más nobles sentimientos, nadó hasta la orilla con todas sus fuerzas y tendiéndole sus manos, logró salvarlo.

Desde ese día, Dios consiguió un ángel más para el cielo con corazón de diamante, llamado Manuela.