CASBEL (Colaboración)

13.04.2015 10:50

 

 

Había una vez un cuidador de serpientes que, no contento con ofrecerles animales vivos, las azuzaba para perseguirlos por todo el patio interior de su criadero.

Cuidaba a varias, pero la suya propia era una bonita cascabel a la cuaobsequiaba con ratoncillos, ranas y otros pequeños animalillos que, sin duda, sentían

el miedo miensras trataban de escapar. Él disfrutaba en exceso de aquella tortura y animaba al invertebrado para que atacara con fiereza.

Un día le llevó un pajarillo, al cual él mismo le partió las alas para impedir que huyera volando. La cascabel, acostumbrada a ver aves volando, se extrañó mucho de que aquel pichón no alzara el vuelo asustado por su cercanía. Más se asombró cuando aquél se quedó quito y produjo un sonido lastimero. Ella también se quedó quieta y lo miró fijamente. Su dueño le gritaba, azuzándola, pero ella restaba inmóvil, escuchando aquel gorjeo que la tenía cautivada.

El cuidador, aburrido y no comprendiendo qué le pasaba aquel día a su réptil, se echó sobre el césped que había a un lado del patio, esperando a que Casbel se decidiera a atacar.

Y sin darse cuenta se quedó dormido.

Soñó que era un ratón que corría para escapar de una muerte segura. Una rana que brincaba, huyendo de su verdugo. Una liebre que corría y saltaba sin encontrar madriguera donde esconderse. Por último fue un pichón. Una avecilla con las alas partidas que sufría, más de pena que de dolor, al verse lejos de la comodidad del nido y de las atenciones de su madre.

Sintió una punzada, como una aguja, y otra más. La serpiente devoraba al pequeño pajarillo en el que se había convertido. Sintió que el oxígeno le faltaba, que la cascabel lo estaba aplastando... oyó...

Despertó al oír aquel furioso siseo. Casbel se había enroscado en su cuello y apretaba con rudeza. Su cabeza, a escasos centímetros de sus ojos, se movíacoléricamente. Lo último que vio, antes de que aquella lengua se clavara en sus pupilas, fue al pequeño pajarito volando en círculos sobre la escena del crimen. Luego, pensando que Casbel había sido más humana que él, perdió el conocimiento y, por asfixia, la vida.

DEDICADO A NEZUMI Y SHION, LOS RATONES DE MI ITZIE.