"25 de Diciembre", Coral del Mar

28.10.2013 12:54

La nieve sigue cayendo con mucha fuerza desde ayer. Todo está blanco: las casas, los jardines, incluso los niños que están jugando fuera sin sentir el frio. Con sus gorritos negros y sus bufandas coloradas se parecen a los muñecos de nieve. En el aire se escucha la dulce música navideña. La pista de trineos está llena. La felicidad se siente en el aire. La llegada de la nieve y de la Navidad ha cambiado todo y a todos.
Las madres están en sus casas preparando la comida y los bizcochos para este día tan especial: el 25 de diciembre. Cada rato miran por la ventana para asegurarse de que sus niños están bien. El amor de madre se ve en sus ojos. Sonríen felices pensando en la alegría que tendrán sus hijos cuando verán los dulces que les han preparado.
Los padres cortan leña para encender el fuego de las chimeneas. De vez en cuando se paran para secarse el sudor de la frente a causa del gran esfuerzo hecho. Sonríen con ternura viendo a sus hijos jugando con el trineo sin parar.
Los niños no tienen frio, no están cansados, no tienen hambre. Están tan felices de poder jugar con la nieve. Algunas niñas visten a los muñecos de nieve que han hecho, con gorros negros y bufandas multicolores. En vez de nariz les ponen zanahorias y los botones son de carbón. Tienen las mejillas coloradas de frío, pero en el mismo tiempo de tanto reír. Sus voces son música para mis oídos. Ya no puedes diferenciar los niños de los muñecos de nieve.
Tengo ganas de salir yo también a jugar con mis amigos. Están todos en la pista: Jorge, Vicente, Beatriz y Alba también.
-¡Mama!, llamo a mi madre para que me ayude a vestirme. Solo tengo 6 años y no sé muy bien que ponerme. Es la primera vez que veo la nieve y con el frio que hace fuera me tengo que abrigar bien.
-¡Mama!, la llamo otra vez. No sé porque no me oye. Me siento tan feliz. Siempre me han leído cuentos de Navidad y he visto la nieve, pero solo en las fotos. Me acuerdo que mi madre, cuando la preguntaba cuándo llegará la nieve, me decía que aquí nunca nieva y que algún día me llevará a una pista de trineos. Pero mira que equivocada estaba. ¡La nieve está aquí!
-¡Mama!
Alguien me está sacudiendo los hombros.
-¿Ángel, que te pasa?, oigo una voz.
-Mama que quiero salir a jugar con la nieve, con mis amigos.
-Cariño te he dicho mil veces que mami y papi están en el cielo. Desde ahí ellos se encargan de cuidarte todos los días y todas las noches. Venga ponte a adormir otra vez Ángel. Además aquí no nieva nunca.
Suspiro con tristeza. Siempre se me olvida que estoy en una casa de acogida, que mis padres ya no están conmigo…
-Perdona que te he despertado Nieves. He tenido un sueño fantástico. Estaba otra vez con mis padres, nevaba mucho y era Navidad…
-No pasa nada cariño. Pero si tienes razón: es 25 de diciembre y es Navidad. Ponte a dormir que esta noche va a venir Papa Noel a traerte un regalo hermoso.
Nieves apaga la luz, me da un besito de buenas noches en la frente y se va. A rato abre otra vez la puerta y me dice:
-Que no se te olvide Ángel: ¡puedes pedir un deseo esta noche!
Cierro los ojos con fuerza y digo en voz baja: ´´ ¡Quiero que mis padres estén aquí, conmigo! ´´
Estoy en frente de la chimenea. El fuego arde con más fuerza en la obscuridad de la habitación. El árbol de navidad brilla y hay muchos regalos debajo. Mi madre se me acerca con un plato lleno de bizcochos:
-Toma cariño, come algo dulce.
-Gracias mama. ¿Tú quieres papi?, pregunto a mi padre que está a mi lado. Están muy ricos los bizcochos.
-Si Ángel. Gracias.
Comemos y nos acercamos a la ventana.
-¡Qué bonita se ve la pista de trineo, mama! ¿Mañana podemos salir y jugar con la nieve? ¿Y hacer muñecos de nieve?
-Claro que si cielo. A primera hora nos cambiamos y salimos.
-¡Gracias por cumplir tu promesa mama!, le digo con entusiasmo.
Nos cogemos de las manos los tres y miramos como caen los copos de nieve. ¡Es hermoso!
Nieves abre otra vez la puerta. Se acerca a mi cama y me mira con ternura. Me ve sonriendo y me susurra al oído:
-Estas con ellos, Ángel, ¿verdad?